Es pronto para saber si mu será tan tristemente conocida como lo han sido en el pasado alfa y delta, dos de las variaciones del SARS-CoV-2 que más riesgo han comportado para la salud pública mundial. | Shameer Pk

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Mientras crece la producción de material científico sobre mu, la nueva variante del coronavirus que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha incluido en su listado, se recaban más evidencias para tratar de pronosticar si la última modalidad de la infección detectada en Colombia en las últimas semanas va a tener un peso determinante en la evolución de la pandemia de COVID, bien a escala regional o tal vez mundial.

Mu es la última evolución del coronavirus que ha entrado en la calificación de variante de interés (VOI por sus siglas en inglés). Por variante de interés se considera «con cambios genéticos que se predice o se sabe que afectan las características del virus, tales como transmisibilidad, gravedad de la enfermedad o escape inmunológico» e identificado para «causar una transmisión comunitaria significativa o múltiples grupos de COVID-19, en varios países con una prevalencia relativa creciente junto con un número creciente de casos a lo largo del tiempo».

Es pronto para saber si mu será tan tristemente conocida como lo han sido en el pasado alfa y delta, dos de las variaciones del SARS-CoV-2 que más riesgo han comportado para la salud pública mundial, tal y como han publicado diversos analistas científicos y divulgadores en los últimos días, entre ellos el profesor del Trinity College de Dublín Luke O'Neill en The Conversation, un texto del cual se ha hecho eco la Cadena Ser.

Sin embargo, algunos indicios lo descartan. Según publicó National Geographic a mu le paró los pies delta, una variante más contagiosa y virulenta y a pesar de ello se ha propagado por una cuarentena de países en todo el mundo desde su punto de origen, Colombia el pasado mes de enero.

No obstante, en los lugares donde la variante delta tenía más profusión, como Europa o Estados Unidos, mu ha presentado dificultades para extenderse, y por ejemplo en España supone un margen muy residual de los contagios de COVID-19.

Todavía no hay suficientes datos científicos que avalen una posible mayor transmisión en mu con respecto a otras modalidades; tampoco si ofrece mayor resistencia a los anticuerpos. En todo caso, los expertos recuerdan que la mejor forma de detener la cadena de mutaciones y la aparición de posibles nuevas variantes es la vacunación.

Asimismo, los científicos precisan que la nueva variante no puede competir con la delta; aventurar qué pasará si esta pierde terreno y acaba por desaparecer es una cuestión difícil de responder con las actuales evidencias.

Ahora mismo la lista de la OMS recoge cuatro variantes de preocupación (abreviadas VOC), por ser más transmisibles, más virulentas, cambiar los rasgos clínicos de la enfermedad o disminuir la eficacia de las medidas de seguridad y la vacuna, entre ellas la delta. Hasta que la evidencia no aconseje otras medidas, cabe estar atentos a esta clasificación. Mu por ahora no es una VOC, pero con el tiempo podría serlo y marcar así el devenir de la infección.