Mar ha estado siempre –durante el coma y después del coma– al lado de Rafa.

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Mar Alarcón está decidida a seguir a su lado hasta el final de sus días. Lo tiene claro. Al principio sus amigos le decían que qué necesidad tenía de estar con él. Y ella contestaba: «A mi me da igual lo que penséis, pero ahora lo que más me importa es que esté bien».

Mar reconoce que mientras estuvo en coma, y cuando salió de él, «yo estaba a su lado, más que nada por amistad y porque creía que era su apoyo. Pero con el paso de los días, hubo momentos en que nos mirábamos de forma diferente a como lo habíamos hecho hasta entonces… Un día su madre habló conmigo, me dijo que Rafa era un chico distinto, que ya nada tenía que ver con el que me tomé una refresco en la Plaça Major horas antes de que tuviera el accidente, que todo había cambiado… Y yo le dije que ahora le veía, más que cómo a un amigo… –duda un instante–. Lo veía con otros sentimientos distintos a los de la amistad… Le dije también que no sabía por qué había pasado, pero que era cosa de dos, de él y de mí, por lo cual yo iba a seguir a su lado. También, Rafa, al principio, no entendía que yo estuviera tan pendiente de él. Incluso en algunos momentos no me dejaba que le viera… Sí, hasta me prohibió que entrara en su habitación. ¡Déjame entrar!, le gritaba desde fuera… Luego, cuando hablábamos, me decía: «No voy a poder darte la vida que te mereces…» Y yo le contestaba: «Si soy feliz ahora, a tu lado, seré feliz siempre. Porque yo te he escogido a ti…». A partir de ahí fue cambiando su forma de ver la vida… Ya no me impedía la entrada, y todo fue a mejor…».

Tras una brevísima pausa, Mar sigue con su relato: «Yo trabajaba en Son Llàtzer y estudiaba, y cuando terminaba, me iba a Son Espases y pasaba toda la noche a su lado. Eso durante tres meses. Recuerdo que le tocaba el pelo y que se sorprendía por eso, pero ahora me pide que lo haga…».

Apoyo de la familia

¿Y su familia, qué piensa?, le preguntamos. «Mis amigos me decían que si no salía de esa situación se me complicaría la vida, a lo que yo les contestaba: «Eso es lo que vosotros pensáis», mi familia me ha apoyado en todo momento. Mi madre está encantada con Rafa… Tiene muchas ganas de que regrese a Palma».

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La pareja se conoció a través de Instagram. «Un día me trajo la merienda al trabajo, a Son Llàtzer… Un detalle, ¿no?. Porque eso ya no se suele hacer… Ni que decir tiene que me causó muy buena impresión. A partir de ahí, hablábamos todos los días, incluso hablábamos antes de irnos a dormir… El día 23 de diciembre nos citamos para ir a tomar algo en la Plaça Major. Estuvimos súper a gusto, viendo que teníamos muchas cosas en común. Me dijo que el 27 era su cumple y que le gustaría que fuera a celebrarlo con su familia, en su casa. También quedamos en ir al cine el 25… En Nochebuena cené con mis padres y él, con unos amigos. Hablamos a medianoche… Poco después tuvo el accidente, del que me enteré sobre las cinco de la madrugada a través de un WhatsApp que me envió un amigo, diciéndome: Rafa ha tenido un accidente, no sabemos si está vivo o muerto… No di crédito a lo que estaba leyendo. Tras unas llamadas, supe que estaba en Son Espases, a donde me dirigí, pero no me quisieron informar de nada. Allí me quedé esperando un montón de horas. Estuve con su familia. Tras informarles de cómo era la situación, me dejaron entrar en la UCI. Y allí estaba, entubado, en coma… A partir de ahí, casi cada día fui a verle, y muchos días me dejaron entrar. Para ello me tenía que hacer una PCR cada tres días y una analítica de sangre cada semana… Mientras tanto, seguía en coma, pero me daba la impresión de que estaba dormido. Yo le hablaba sin saber si él me escuchaba… Le daba ánimos. Una semana antes de despertar se puso muy mal… «Hoy está aquí, pero mañana no sabemos si también estará», me decían los de la UCI. Entonces me tatué en el brazo la fecha de cuando fuimos a tomar la copa… Le mostré el tatuaje, por si lo veía, y le seguía hablando, a veces entre sollozos…

Un largo camino juntos

Una mañana, cuando llegué a la UCI, la enfermera me dijo que estaba viendo la tele. Así me enteré de que había salido del coma… Cuando me vio, no me reconoció, pero tampoco quería que me fuera. Pero, poco a poco, me fue reconociendo, y más cuando le enseñé fotos de los dos… A causa de la traqueotomía que le hicieron, no podía hablar. Así que puse un papel delante de él con las letras del abecedario, gracias a lo cual, formando palabras señalando las letras, me hablaba… A la semana le bajaron a planta… A partir de ahí ocurrió lo que te he contado antes. Y un día, se ve que dándose cuenta de sus limitaciones, no me dejó entrar. También se enfadó mucho cuando otra mañana entré y le vi tumbado, con el pañal, muy delgado… Yo traté de tranquilizarle diciéndole que lo único que me importaba es que se pusiera bien… Con el paso de los días, vi que entre él y yo había algo más que una amistad, y noté también que a él le pasaba lo mismo… ¿Y sabes una cosa? Pues que a veces, durante las noches, mientras él dormía, yo buscaba por Internet viajes para minusválidos, hoteles para minusválidos, cómo desenvolverse bien con un minusválido… Por eso, hoy, con él, me podría ir a cualquier lugar del mundo sin problemas. Es más, algún día pienso hacerlo».

Mar se lleva muy bien con la madre de Rafa, Margarita, con quien hoy está en Toledo. «Le queda un largo camino que recorrer hasta que pueda regresar a Palma, pero él sabe que yo voy a estar siempre a su lado, aquí o donde esté…».

Le comentamos que él nos dijo que el accidente fue en la madrugada de la Nochebuena… «No te extrañe, a veces tiene fallos de memoria, pero cada vez está mejor. Ahora de lo que se trata es de que se recupere y que entienda que estando como está hay vida y que se pueden hacer otras cosas. Y hacerlas juntos…».

Mar Alarcón Sáez, de Palma, 24 años, enfermera de profesión, es la novia de Rafa. Este sábado, estará con él, de visita, en el Centro de Parapléjicos de Toledo.