El chef mallorquín es el primero en Baleares en ofrecer sus creaciones culinarias para llevar a través de Glovo. | Pilar Pellicer

Llegas a casa cansado, te dejas caer en el sofá, pero no eres capaz de irte a la cama sin cenar. No queda otra que obligarse a ir a la nevera para descubrir en su interior restos con los que es imposible cocinar un plato. Pero no es un problema. Pedir comida a domicilio se ha convertido en una acción habitual, con solo abrir una aplicación en el móvil y hacer un clic, tienes la cena en menos de 40 minutos en la puerta.

Según cifras facilitadas por el mercado del delivery, los españoles ya devoramos 900 millones de euros de comida a domicilio. La falta de tiempo, la escasa cultura de cocinar entre los más jóvenes y las nuevas tecnologías propician el aumento del negocio para las plataformas online de comida a domicilio. Sin duda, es un sector al alza. Solo en 2019 el negocio aumentó en un 26 por ciento. Imagínense las cifras que se manejan desde marzo del pasado año.

La pandemia del coronavirus y las restricciones para la restauración han provocado una revolución 3.0 en la comida a domicilio. Olvídense del tradicional sushi, la pizza o la hamburguesa. Aumentan las opciones de un día para otro. La alta cocina se apunta al take away: la posibilidad de degustar un plato cocinado por un chef con estrella ya es una realidad. La comida ‘deluxe’ llega hasta nuestra propia casa.

Tendencia

Desde hace casi una década se lleva hablando del despegue de la comida a domicilio en la alta cocina, pero lo cierto es que la entrada de los restaurantes de nivel en este negocio, canibalizado hasta ahora por las cadenas de comida rápida, había sido muy tímida. Ha hecho falta una pandemia para que los presagios de los gurús del restaurante digital se conviertan en una realidad tangible.

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Ensaladilla, butifarra y albóndigas, un menú con estrella en casa a tan solo un click.

Glovo, por ejemplo, ya veía el pasado mes de abril esta tendencia, Por ese motivo creó la burbuja de ‘Alta Cocina’. Su objetivo: encontrar propuestas que se adapten a los gustos y necesidades de los usuarios de la app. Tanto hamburguesas y pizzas, como sushi o incluso marisco. Pedir lo que más les apetece según el momento del día.

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Para ampliar su oferta englobaron las diferentes propuestas de los restaurantes de alta calidad y con estrella Michelin que empezaban a sumarse a la app con el fin de revolucionar la alta cocina y llevar las experiencias gourmet a casa de los usuarios. Dicho y hecho. La acogida por parte de usuarios y cocineros ha sido brutal. Según datos proporcionados por la empresa, a día de hoy hay más de 70 establecimientos por todo el país que han abrazado esta forma de saciar el apetito de sus comensales. A una media de dos restaurantes de alta cocina a la semana. Casi nada.

Nueva forma de trabajar

Andreu Genestra es uno de los chefs más mediáticos y reconocidos de la gastronomía balear y también el primero que se ha apuntado a esta tendencia de enviar sus creaciones culinarias al mismo domicilio de los comensales: «He abierto la veda, pero no voy a ser el único. Varios colegas me han llamado ya para sondear nuestra experiencia. No creo que tarden mucho en sumarse a esta tendencia», prevé el estrella Michelin.

Genestra confirma que daba vueltas a la idea de hacer servicio a domicilio desde el confinamiento, pero el aumento de las restricciones de aforo en la restauración a finales de noviembre le hicieron ponerse manos a la obra para tener todo listo en quince días. Un nuevo protocolo en la cocina, «porque la forma de trabajar es diferente», agrega el chef.

Montar una carta nueva conservando la esencia de su cocina, con producto local, de temporada y a un precio asequible, que permitiera el traslado rápido a domicilio. «Una base de 100 de nuestros clientes habituales, de todas las edades, eligieron el menú que ofrecemos take away. Son platos contundentes, sabrosos y con nuestra filosofía intacta», enumera Genestra, al tiempo que recuerda los quebraderos de cabeza que tuvieron a la hora de elegir el packgaging para el envío: «Me empeñé en darle una imagen concreta y utilizar materiales reciclables, a base de caña de azúcar, que soportaran el traslado y mantuvieran el calor. Le dimos muchas vueltas, pero lo conseguimos».

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Ago by Genestra utiliza el servicio de Glovo para enviar sus platos. Siempre tiene que ir motorizado, llevar la caja de la empresa y su tiempo máximo de entrega es de 12 minutos.

Así nació Ago by Genestra para Glovo. Entre los platos a elegir, por ejemplo, exquisiteces como una ensaladilla a base de gambas bravas y algas en adobo, butifarra (con toques de pimienta) de cerdo negro local con salsa de queso ahumado y chimichurri o albóndigas de vaca madurada con salsa de foie y fruta de la pasión: o incluso un menú degustación para dos personas que cuesta 58 euros, y que uno puede recibir en casa en tan solo 12 minutos, «aunque nuestra pretensión es que llegue en siete minutos. Solo aceptamos repartidores motorizados y que porten la caja amarilla de la empresa de delivery. Si no, no se llevan el pedido. La comida tiene que llegar caliente y en buenas condiciones», apuntilla el chef.

Lo curioso de este servicio para llevar es que está captando nuevos clientes, no solo los habituales. Un perfil de entre 25 y 55 años, sin tiempo para cocinar. Sobre todo parejas jóvenes. «El take away no es la panacea, pero ayuda, sobre todo en estos tiempos», finaliza Andreu Genestra.