Benet Vicens, a la derecha, con su hijo Jaume, a la entrada del restaurante, que en 2021 cumplirá sus 50 años de existencia tras haber sido fundado por sus padres en 1971. | Pilar Pellicer

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Benet Vicens (Sóller, 1963) supo que iba a dedicarse al mundo de la gastronomía cuando casi de niño su tía Simone le regaló dos libros acerca de la nouvelle cuisine. Primero él y ahora con su hijo Jaume, y siempre con la imprescindible ayuda de Catalina Mayol, madre de Benet y abuela de Jaume, han conseguido, a las puertas de las bodas de oro de este antiguo merendero, entrar en el olimpo gastronómico.

¿Cómo se enteró de este reconocimiento?
— Acababa de hacer un vídeo de mi perro y mi gato y me empezó a sonar el móvil con mensajes. El primero fue de Araceli (Bosch) de Chefsin.

Usted decía que si le daban una estrella la iba a devolver.
— Sí, ja,ja,ja. Es verdad. Tuvimos unos años de una relación muy difícil con ellos porque nos amoldamos a lo que pedían y un año nos quitaron de la guía porque pensaban que habíamos cerrado, cuando el cartel de ‘Se Vende’ era el de una finca de al lado.

¿Cuándo tuvo claro que éste era su mundo?
— La influencia francesa de mi familia fue fundamental y con 18 ó 19 años ya sabía dónde quería pasar el resto de mis días.

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Incluso vive en el restaurante.
— Sí, mi hijo Jaume vive encima del restaurante y nosotros debajo. Es mucho más cómodo.

Vaya año difícil, y qué final...
— Sí, muy complicado. Fíjese, este año, con mucha menos plantilla, una bodega en absoluto tan potente como otros años, mucho tiempo cerrado el restaurante y nos dan la estrella. Increíble.

¿Le va a cambiar algo?
— Le aseguro que en nada. Es más, el 80 por ciento de nuestros clientes pensaban que ya la teníamos. Vamos a seguir haciendo lo de siempre: elevar la cocina mallorquina, tan maltratada en muchas ocasiones, a su máxima expresión.

¿De quién se acuerda?
— Pues de mucha gente, pero especialmente ahora de Josef Sauerschell (chef del restaurante es Racó des Teix), que me acogió en el Olivo, y de Koldo Royo. Él me llevó por todo y gracias a él conocí a los Arzak, Berasategui, Subijana...

¿Qué le parece la estrella de Santi Taura?
— Que es merecidísima y que fue un acierto que viniera a Palma. La pasada madrugada (del lunes al martes) estuvimos hablando durante media hora y creo que nos alegrábamos más de la estrella que había ganado el otro que de la propia. Es un ‘currante’ increíble.