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El tenista Rafa Nadal cambia el Beethoven, su yate a motor, por un catamarán. En esta decisión quizás tenga algo que ver que el mallorquín disfrutase en noviembre del pasado año de unas vacaciones en familia por las islas Bahamas en un catamarán de 23,3 metros. En concreto lo hizo en un Sunreef 74 Chrissy, botado en junio de 2018 y que a diferencia de otras embarcaciones de este tipo posee unos acabados de lujo.

Así, cuenta con cuatro camarotes de notables dimensiones y una suite principal de 20 metros cuadrados. Dispone de una terraza en popa, un gran flybridge y una cabina polivalente. El alquiler supera los 45.000 euros a la semana.

En opinión de algunos expertos en materia náutica, «no se puede comparar un yate de motor con un catamarán de vela, ya que representan una filosofía de navegación completamente distinta». Así opina Manolo Gómez, presidente de la Associació d’Amics del Museu Marítim. «En este sentido se trata de elegir rapidez y más comodidad o tranquilidad y silencio». Al tenista le están construyendo un catamarán de 30 metros, casi siete metros más que el que alquiló para sus vacaciones por el Caribe. Podría darse el caso de que Rafa Nadal hubiera elegido al mismo astillero polaco.

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El modelo más grande de esta factoría con sede en Gdansk es el Sunreef Supreme 88 Power, de 26,5 metros de eslora. Un multicasco de gran lujo que cuenta con siete camarotes, grandes espacios para guardar equipos de buceo, cañas de pescar, motos de agua, kayaks o juguetes acuáticos, como colchonetas, y ademas tiene una terraza a la que se puede acceder directamente desde el salón. El precio podría ascender a 4.800.000 euros.

Así, se puede decir que a diferencia de la mayoría de catamaranes, que ven sacrificada la comodidad por su disposición constructiva con dos cascos estrechos unidos por una plataforma con zona exterior de piso de goma, en estas embarcaciones el confort es comparable al de un yate de motor.