Imagen de unos molinos antiheladas en Chile.

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La finca de Son Pou de sa Majorala en Vilafranca será pionera en la protección de sus campos de almendros contra las heladas. La Comissió Balear de Medi Ambient ha dado el visto bueno al proyecto presentado por los responsables de esta explotación agrícola que pretenden colocar en sus 50 hectáreas cinco molinos de 13,7 metros de altura aproximadamente para una extensión de 33,4 hectáreas.

En realidad, apuntan desde Medio Ambiente, los molinos se pondrán en funcionamiento «únicamente cuando las condiciones térmicas y climatológicas sean adversas», lo que supone activarlos durante la noche o las horas previas al amanecer. También destacan, según los informes técnicos aprobados, que estos molinos no producen energía, por lo que no es necesario realizar ningún tendido eléctrico.

El proyecto tuvo que ser aprobado por la Comisión de Medio Ambiente del Govern ya que los terrenos están en lo que se considera una Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) aunque al no ser una parcela con cultivo de cereal, sino de almendros, los técnicos consideraron que «disminuyen las posibles afectaciones por lo que respecta a nidificación de aves».

Serán los primeros molinos antiheladas que se instalen en Mallorca, si bien sus responsables recuerdan que esta innovación tecnológica es común en Estados Unidos desde hace más de 70 años. De esta manera se evita que durante el periodo de floración, el árbol se vea afectado por las bajas temperaturas ya que mover el aire no permite que se forme la escarcha de hielo. Pese a la larga tramitación para la aprobación del proyecto, Medio Ambiente ha fijado una serie de prescripciones como no realizar obras ruidosas en época de nidificación, limitar la iluminación artificial, poner luces rojas intermitentes en las torres, o que sus responsables realicen un control de presencia de carroñeros en las inmediaciones de la parcela, entre otras.