El Ajuntament espera desde el 2016 a que Patrimoni diga si el conjunto debe ser Bien de Interés Cultural.

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La antigua central térmica de Alcanada en Alcúdia, diseñada en los años 50 por Ramón Vázquez Molezún (medalla de oro de Arquitectura), podría reconvertirse en un parque náutico y tecnológico o bien en un parque público de esculturas fotovoltaicas. Estas son dos de las propuestas que en el último año empresarios y artistas de la Isla han planteado al Ajuntament d’Alcúdia. El Consistorio espera desde el año 2016 a que Patrimoni determine si el conjunto industrial debe ser declarado Bien de Interés Cultural.

Cabe recodar que tanto la central como el poblado en el que se alojaban sus trabajadores y que fue diseñado por Josep Ferragut están protegidos en el catálogo municipal y esa es la razón por la que el Consistorio no ha dado la licencia de demolición que Endesa (propietaria de la central) solicita desde hace cuatro años «por razones de seguridad».

Endesa ya vendió el poblado de los trabajadores en el 2017, dos años después de sacarlo al mercado por 31,1 millones de euros. La nueva propiedad tramita su reconversión en un centro residencial de lujo. La promotora planteaba inicialmente una rehabilitación integral de los edificios y añadía 16 piscinas privadas y dos comunitarias que Patrimoni no ve con buenos ojos. Está pendiente del dictamen definitivo.

A la espera de que Patrimoni se pronuncie, la alcaldesa ha confirmado ahora que en el último año han pasado distintos empresarios y artistas para presentar propuestas al Ajuntament para reconvertir también la vieja central y darle un nuevo uso. La primera de ellas, que impulsa un grupo de empresarios de la Isla dispuestos a comprar el complejo, plantea conservar las dos chimeneas y rehabilitar algunos edificios existentes para que alojen un espacio de coworking para jóvenes emprendedores. Se construirían además dos naves soterradas cubiertas de placas solares (para autoabastecimiento) que alojarían a empresas náuticas. Por la proximidad al puerto no se descarta una marina seca.

La segunda propuesta, que impulsa un grupo de artistas locales, requiere que las administraciones se hagan con la titularidad del suelo para darle un uso público. Plantea convertir el lugar en un museo al aire libre de esculturas fotovoltaicas recuperando la esencia del proyecto que el propio Consell incluyó en el Pla Territorial y que quedó aparcada con la llegada de la crisis económica en 2008. La nueva propuesta se inspira en la obra del arquitecto eivissenc Elías Torres (premio nacional de Arquitectura) realizada junto a José A. Martínez Lapeña para el Forum de las Culturas de Barcelona.

Los terrenos de la central figuran hoy en el Pla Territorial como un Àrea de Intervención Paisajística (heredera de las antiguas Àreas de Reconversión Territorial) que recomienda aprobar un plan especial que reconozca el valor de la arquitectura industrial integrándola en su entorno.

La idea original, liderada por el Consell y el Ajuntament, era la de transformar el complejo en el Museo de las artes y las ciencias de Mallorca. El Consell convocó un concurso de ideas que ganó un despacho de arquitectos de Pamplona, con el proyecto Un claro en el bosque valorado en 21 millones de euros.