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Las tareas de exhumación del cementerio de Son Coletes han localizado, hasta este miércoles, los restos de 17 cuerpos de víctimas de la Guerra Civil, entre ellas dos mujeres, a partir de la excavación de tres zanjas y dos agrupamientos de huesos, al oeste de la cruz del antiguo cementerio.

Así lo ha confirmado la consellera de Administraciones Públicas y Modernización, Isabel Castro, acompañada del secretario autonómico de Memoria Democrática y Buen Gobierno, Jesús Jurado, y del coordinador de las exhumaciones, el arqueólogo Cesc Busquets.

Entre estos restos, se encuentran los cuerpos de dos mujeres, que presentan singularidades específicas en la manera en la que fueron enterradas. Sus restos se han localizado cubiertos de cal viva y, además, la disposición de estos cuerpos difiere del resto, ya que la cabeza de ambas mujeres está orientada hacia la cruz del antiguo cementerio de Son Coletes, en sentido contrario que el resto de cuerpos recuperados hasta ahora. Las dos están enterradas juntas, una encima de la otra. Una de ellas llevaba un vestido, del que se han recuperado botones.

Según las investigaciones llevadas a cabo por el historiador Antoni Tugores, en Son Coletes está documentada la desaparición de diez mujeres, entre las cuales podrían encontrarse las cinco enfermeras de Cruz Roja, milicianas de Bayo. No obstante, esta cifra podría ser superior.

Actualmente los arqueólogos descartan que los dos cuerpos localizados puedan pertenecer a estas milicianas por razones de edad y de indumentaria ya que, en la última fotografía que se conserva de ellas, las milicianas iban vestidas con un mono y el brazalete de la Cruz Roja.

Las excavaciones en el cementerio de Son Coletes por parte del equipo técnico continúan y, con toda seguridad, se prolongarán unos días más allá del 9 de agosto, fecha inicialmente prevista para dar por finalizada la intervención.

Estudios antropológicos

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Al trabajo de campo que se está desarrollando estos días, seguirá el inicio de los estudios antropológicos, que comportan la limpieza y el estudio en detalle en el laboratorio de los restos localizados. El objetivo es poder determinar la edad y el sexo de cada uno de los esqueletos y poder caracterizar cada uno de los individuos -determinar su altura, características físicas, anomalías dentales y analizar las lesiones que presentan-.

Estos datos antropológicos serán fundamentales para llevar a cabo el estudio genético del ADN de los restos y poder conseguir, en último término, su identificación.

Las tareas de exhumación del cementerio de Son Coletes, en Manacor, forman parte del segundo Plan de Fosas del Govern de Baleares.

Cementerio de Son Soletes

Son Coletes fue creado en 1820 como cementerio de las víctimas de la peste bubónica y utilizado durante la Guerra Civil como gran fosa para las ejecuciones indiscriminadas de disidentes y prisioneros. De hecho, según informa el Govern, es uno de los lugares de mayor represión franquista de Mallorca. A día de hoy, no se conoce con exactitud la cuantía del número de víctimas que se enterraron allí.

Según indica el historiador Antoni Tugores en el Mapa de las fosas comunes de Mallorca, a partir del 17 de agosto de 1936, en Manacor, los organismos sublevados iniciaron una represión sistemática con ejecuciones en el cementerio municipal del Pla de Son Mas. A partir del 24 de agosto, estas ejecuciones y entierros fueron trasladados a Son Coletes para poder disponer de un espacio alejado del casco urbano.

Entre finales de agosto y septiembre de 1936 Son Coletes fue escenario de grandes ejecuciones, no sólo de víctimas mallorquinas, sino que «quizás el número más importante de víctimas enterradas en aquel lugar se deba a las capturas de prisioneros de las tropas de Bayo», indica Tugores. Entre estas víctimas se podrían encontrar las cinco enfermeras voluntarias de la Cruz Roja: Daria y Mercedes Buxadé, Maria Garcia, Teresa y la autora del 'Diario de una miliciana', asesinadas en septiembre de 1936.

Después de la represión franquista, Son Coletes fue abandonado hasta que la saturación del cementerio municipal del Pla de Son Mas hizo que el Ayuntamiento de Manacor iniciase, en la segunda mitad de la década de 1950, una serie de reformas y ampliaciones, con la consiguiente remoción del terreno, que le ha dado su aspecto actual.