Voluntarios recogieron alimentos básicos en la conocida ‘operación kilo’. | Parròquies Pollença

TW
32

La cuarentena ha dejado atrapadas en el Port de Pollença a centenares de familias llegadas desde la Península para trabajar en la planta hotelera esta temporada. No tienen ingresos económicos ni posibilidad de regresar a sus lugares de origen. Si en 2019 los Servicios Sociales repartían bolsas con productos básicos de alimentación e higiene a 60 familias del Moll, en los últimos dos meses esta cifra se ha multiplicado por cinco. A ellos hay que sumarles 60 personas más que reciben atención en Pollença pueblo donde se ha duplicado la demanda habitual. En total se atienden a más de un millar de personas.

Así lo explica Francisca Cerdà, regidora de Servicios Sociales del Ajuntament de Pollença que, en coordinación con las monjas dels Sagrats Cors y la parroquia trabajan intensamente para hacer llegar a las personas necesitadas productos esenciales como alimentos, pañales o detergente. «El reparto puerta a puerta ya no es una opción porque tenemos más de 1.000 usuarios así que hemos tenido que buscar otras fórmulas», dice Cerdà.

Noticias relacionadas

Esta semana el Ajuntament ha repartido tarjetas de compra a 157 familias y tiene entre 150 y 200 más en lista de espera. «Hemos llegado a un acuerdo con el Eroski para que con estas tarjetas, que recargaremos cada mes, puedan comprar los productos básicos», explica la regidora. El importe mensual se fija en función del número de miembros de la unidad familiar.

Este primer mes el Ajuntament ya ha emitido tarjetas por un valor de compra de 30.000 euros y teniendo en cuenta que hay casi 200 familias más esperándolas calcula que tendrán que destinar, al menos durante tres meses, cerca de 60.000 euros a la adquisición y reparto de comida a personas necesitadas. Para poder atender todas las solicitudes, el Ajuntament, que solo tenía dos trabajadoras sociales, ha sacado dos nuevas ofertas de empleo. Las nuevas trabajadoras se incorporarán previsiblemente el lunes, confirma Francisca Cerdà.