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Son Macià demostró ayer que sabe aceptar las críticas y a la vez fer befa, por esto el «Encloset» -nombre con el que se ha rebautizado el «ensierro» del año pasado- de este año resultó un acto de fiesta y buen humor. Se realizaron tres carreras. En la primera, Sant Antoni y los dimonis macianers fueron los protagonistas y salieron con calzoncillos, lo que los vecinos calificaron de «todo un espectáculo». La segunda carrera por las calles de Son Macià, entre Ca ses Monges y el edificio municipal, fue una somera la protagonista. Y el tercero y el más lento de todos, tuvo tres protagonistas: un pastor, su perro y un cochinillo lechal. En todo momento se trató a los animales con cariño y sin ningún dolor para ellos. Y es que la Conselleria de Interior les había prohibido soltar terneros como ocurrió el año pasado.

Así, puntuales, pasadas las ocho de la mañana y todavía con las últimas notas de la verbena sonando, unas 200 personas equipadas con camisa blanca y pañuelo rojo, esperaban el «txupinasso», entre cantos y oraciones al patrón de la villa, Sant Roc. En el balcón, el maestro de ceremonias calentaba la fiesta, con dosis de humor. La alegría estalló con la aparición de la pregonera mayor, la Duquesa de Alba. Al final los macianers respetaron el único animal que participó de la fiesta, la somera.