El fotógrafo Toni Verd, frente al kiosko Alaska de Palma. | Emilio Queirolo

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Para muchos palmesanos de diversas generaciones, el Alaska representa todo un símbolo de su ciudad. No es para menos, pues este autodenominado 'bar kiosko' abrió sus puertas por primera vez nada menos que en 1936. A lo largo de su historia, ha superado todo tipo de vicisitudes, incluyendo la finalización de su contrato de concesión en 2007, que se resolvió con un acuerdo con el Ayuntamiento tras una intensa campaña popular bajo el lema 'Salvem el Alaska'. Ahora, las redes sociales desempolvan este eslogan tras conocerse los planes de reordenación de la Plaza del Mercat que maneja el nuevo ejecutivo de Cort, que reconoce que aún no tiene decidido qué pasará con el mítico kiosko.

El impulsor de la nueva campaña para salvar el Alaska es el diseñador gráfico Toni Sorell, muy activo en redes sociales a traves de la cuenta @rotuilla, en la que reivindica el patrimonio que suponen los rótulos antiguos que aún quedan en la Isla. En su última publicación, anima a los palmesanos a «defender el patrimonio gráfico y emocional, ese que hay que conservar para no perder identidad» y propone fotografiarse en el Alaska a modo de protesta.

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Verd, retratando a algunos de los presentes. Foto: Emilio Queirolo
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Al ver la publicación, el fotógrafo especializado en retrato Toni Verd (Akimbo Estudi) decidió unirse a la iniciativa y fotografiar este domingo frente al establecimiento a todo aquel que quisiera mostrar su apoyo a la campaña. «Aún no se sabe mucho del proyecto, pero temo que quieran hacer un nuevo kiosko de carácter moderno, sin ningún tipo de alma y completamente enfocado al turismo. Como muchos palmesanos, estoy harto de esta deriva», explica. «Es una protesta amable y simpática. No se trata de encadenarnos al chiringuito, sino de juntarnos, tomar algo y celebrar nuestro pequeño acto de resistencia frente al destrozo de la identidad y la imagen de la ciudad que vemos cada día en toda Palma», destaca Verd, quien señala que es posible que organice otra quedada en un par de semanas.

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El fotógrafo Toni Verd, en acción junto al Alaska. Foto: Emilio Queirolo

«Soy de Palma de toda la vida, y el Alaska siempre ha estado ahí. De hecho, el primer trabajo de verano de mi mejor amigo fue justamente ahí, de friegaplatos. Yo me acercaba a la ventanilla y me ponía a charlar con él, e incluso le pasaba cigarrillos entre los barrotes», rememora. «Todos atesoramos nuestros recuerdos en el Alaska, así que, si va a desaparecer tal y como lo conocemos, al menos tendremos nuestra foto ahí», concluye.