La demanda de los extranjeros se está fijando en barrios más populares, como Pere Garau, para encontrar oportunidades inmobiliarias. Este interés supone un incremento de los precios en zonas más baratas hasta ahora. | Pilar Pellicer

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Los ojos de los inversores europeos se han posado en Pere Garau, que hasta hace poco era un barrio popular pero ahora se está poniendo de moda en el norte de Europa. De ahí que las previsiones de crecimiento del precio de la vivienda en esa zona paran los próximos dos años alcancen subidas del 30 por ciento. «Los alemanes están comprando en Pere Garau, hay una demanda enorme. En Düsseldorf tienen fábricas y nieve y si se compara con Pere Garau, no hay color: la calidad de vida es mucho mejor. No vendrán millonarios, pero si eres un empleado alemán, compras en este barrio una planta baja o un ático rehabilitado por 3.000 euros el metro cuadrado».

Así de contundente se muestra Octavio Claro, responsable de Tasalia, que ha visto cómo se han multiplicado las tasaciones en este barrio y prevé un fuerte encarecimiento en la zona, al igual que en el Casc Antic, que también subirá entre un 25 y un 30 por ciento en los próximos dos años. Es más, en el centro empezarán a abundar precios a 30.000 euros el metro cuadrado. Con todo el centro copado, los extranjeros suben hacia el Eixample, «y Blanquerna también subirá otro 25 por ciento. En Ausiàs March y Balmes se están vendiendo viviendas rehabilitadas por 400.000 euros».

El efecto contagio es un hecho. «En dos o tres años, toda Palma subirá el precio de la vivienda entre un 20 y un 25 por ciento. No hay ningún barrio que baje», explicó Claro. Fuentes de Tinsa confirmaron que «el mercado está en tendencia ascendente, tanto en compraventas como en precios. El comprador extranjero está muy activo, ya sea para invertir como para residir». La obra nueva, según Tinsa, se enfoca «mayoritariamente al comprador extranjero y el mercado del lujo supera los 10.000 euros el metro cuadrado».

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La oferta para el comprador local es «escasa para su bolsillo    y hay en marcha promociones para clase media-alta con precios que oscilan entre los 275.000 y los 380.000 euros en zonas como s’Olivera, Amanecer, Arxiduc y ses Fonts». Desde Tinsa señalaron que la segunda mano también está en ascenso y la demanda ya ha llegado a la parte exterior del anillo, como Pere Garau o Blanquerna, por encima de los 300.000 euros, donde compran extranjeros que no tienen un poder adquisitivo tan alto. Natalia Bueno, presidenta del Colegio de Agentes Inmobiliarios de la Propiedad (API) de Balears, reconoció que «la subida de precios en los últimos veinte años ha sido brutal. Es la población la que demanda comprar y alquilar. Al final piensas si es políticamente correcto, o a lo mejor es lo que se pretende, frenar el incremento poblacional. Pero entonces se frena la llegada de funcionarios, de médicos o policías que tienen que compartir piso y eso es indecente».

Bueno ve plausible este incremento de la vivienda de un 30 por ciento en Palma para los próximos años. «Creo que alcanzaremos precios de la burbuja antes de final de año. Está subiendo por encima de la inflación y no veo que la subida del interés hipotecario frente este encarecimiento». Eso sí, hay una excepción: «En Santa Catalina, si la vivienda tiene debajo un local nocturno, el precio puede caer un 40 por ciento respecto al resto de la zona. Por mucho que insonorices, si tienes el ruido metido en casa, es necesario trasladar esta actividad a los polígonos».

Bueno advirtió que «en Eivissa ya se está diciendo que estamos muriendo de éxito porque ya no encuentran personal cualificado que pague esos precios de vivienda, así que el turista se queda insatisfecho». Por su parte, el director general de Habitatge, Josep Maria Rigo, dijo que «espero que se equivoquen en las previsiones del encarecimiento de la vivienda en Palma del 30 por ciento, porque sería una noticia muy mala». Rigo explicó que «el 45 por ciento de la población de Mallorca se concentra en Palma. Seguimos esperando la ley estatal de vivienda, clave para regular las dinámicas económicas del mercado». Advirtió que la escasez de vivienda en el mercado se debe al exceso de segundas viviendas «que está ocupada muy pocos meses o semanas al año. Se ha de proteger la vivienda habitual de residentes, ya sea de alquiler o compra». El director general de Habitatge también señaló que «debe haber una corresponsabilidad en la oferta de vivienda. No pude ser que se fijen los precios mirando portales inmobiliarios. Con esos precios se están excluyendo a muchos perfiles de comprador».