La comerciante Mariela Angelina Ravalle, ante Es Botó Italià. | Gemma Marchena

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Está en plena cuenta atrás y las visitas de despedida no paran de sucederse durante la mañana. Mariela Angelina Ravalle es la propietaria de la mercería Es Botó Italià. Ubicada en la calle Ample de la Mercè, ya ha colgado el cartel de liquidación por cierre.

La comerciante aseguró que tiene el surtido más grande de botones de Mallorca: «Tengo más de 74.000 modelos diferentes. Aquí vienen clientas de toda la Isla para buscar un botón en concreto».

Para principios del año que viene tiene previsto cerrar las puertas para siempre de este negocio que tiene más de medio siglo de vida. Ella misma cogió el relevo a su anterior propietaria hace dieciocho años. Ahora, ha decidido echar la persiana para siempre.

La tienda cuenta con 75.000 modelos distintos de botones.

«El pequeño comercio está sufriendo mucho. La pandemia nos ha bajado las ventas más de un 50 por ciento pero además tenemos que hacer frente a las compras, el IVA, los impuestos...», lamentó

La comerciante agradeció mucho la ayuda de la propietaria del local, que le ha bajado un 50 por ciento el alquiler durante el confinamiento. «Sé de otros a los que incluso se lo han subido pese a lo que estamos pasando», dijo la empresaria. Pese a la ayuda, Ravalle ha dicho basta y ha decidido cambiar de vida.

«Todas las mercerías han visto cómo caen las ventas. Internet ha hecho mucho daño y el cliente ahora lo compra todo a distancia», se lamentó.

Mientras tanto, siguen entrando clientas atraídas por el cartel de liquidación en busca de oportunidades. Sin embargo, sus botones de altísima calidad, traídos desde Italia y otros lugares del mundo, «no se regalan».

Cintas y pasamanería, sombreros y tocados son otras de las especialidades de este pequeño comercio que se encuentra entre el mercado del Olivar y la calle Sindicat. El trasiego de gente un viernes por la mañana es importante. Entran muchas clientas, es cierto, «pero vienen solo a preguntar y a mirar precios».

Contención

Desde la llegada del coronavirus «los mallorquines contienen el gasto y han dejado de comprar en mercerías. La gente aún tiene miedo de gastar», explicó. Es Botó Italià es otra muesca más en el maltrecho comercio del centro de Palma, que va acusando bajas día a día.

El local no se quedará vacío por mucho tiempo y el zapatero vecino ya tiene apalabrado su traslado a este nuevo espacio. Ravalle planea cerrar dos meses por Navidad y volver por última vez a principios de año para terminar de liquidar existencias. Después, «cambiaré de vida y seguiré haciendo tocados».