Imagen de archivo de los embalses, que en estos momentos se encuentran tan solo al 34,94 % de su capacidad. | Redacción Local

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La falta de lluvias de este año y el aumento del consumo ha obligado a Emaya a volver a la compra de agua desalada, un agua que en estos momentos representa casi un tercio de toda la que se consume en el municipio. Concretamente supone el 27 %, una cifra muy por encima de la media de la aportación de este año, que era tan solo del 10 %.

En lo que va de año, la empresa municipal ha comprado a Abaqua un total de 3,4 hm3: 1,4 hasta mayo y 2 hm3 en junio, julio y hasta el 20 de agosto.

Según datos aportados por la empresa municipal, el consumo de agua este año en Palma está siendo ligeramente superior al del año pasado en Palma. En estos momentos existe una demanda de consumo diario medio en el municipio de 119.048 metros cúbicos por día, mientras que la media del año anterior por estas fechas era de 114.267 m3/día. Otro dato aportado es que la máxima diaria del pasado mes de julio fue de 130.403 m3, que se dio el 16 de julio. En cambio, la máxima diaria del mes de julio del año pasado, que fue el día 31, de 123.695 m3 de agua. La máxima del mes de agosto por ahora se sitúa en 121.313 m3/día correspondiente al 2 de agosto, y la máxima de agosto de 2018, que también fue el día 2, se situó en 120.923 m3/día.

Para abastecer esta demanda de consumo, los embalses están aportando en estos momentos solo el 10 % del consumo diario en Palma; los pozos, el 63% y las fuentes naturales, el 0 %. Eso supone que el 73 % del agua que Emaya está suministrando proviene de recursos naturales, mientras que la compra de agua desalada está suponiendo un 27 % del total.

La media de aportaciones del año es la siguiente: los embalses, que están al 34,94 % han aportado un 22,5 %; las fuentes, hasta el 11,5 %; los pozos, un 55,1 % y el agua desalada, un 10,9 %.

Media de lluvias

La precipitación acumulada de enero a julio en Palma es de 261 litros por metro cuadrado, frente a una media de 596 l/m2 en el periodo 1991-2018. Esta escasez actual de recursos hídricos naturales ha motivado que Emaya haya vuelto a recurrir a la compra de agua. No obstante, de momento no se aplican restricciones porque no estamos en alerta, algo que determina el Plan de Sequía aprobado por el Govern balear.