El presidente de ERC, Oriol Junqueras, en una imagen del juicio.

El presidente de ERC, Oriol Junqueras, ha escrito una carta a la militancia tras conocer la sentencia del Tribunal Supremo, que lo condena a 13 años de prisión. Aquí pueden leer el contenido íntegro:

«Amigos y amigas,

Hoy han querido acabar con nosotros, con toda una generación de catalanes que lucha por conseguir la libertad. Con esta sentencia, quieren destrozar vidas, descabezar partidos y liderazgos, detener y acabar con un movimiento político y democrático y silenciar a todo un pueblo que se quiere expresar en las urnas. Hoy la democracia en España ha quebrado y sus poderes ejercen la venganza porque no entienden de justicia, de política ni de procesos democráticos. Demuestran una vez más que la unidad del Reino de España está por encima de cualquier cosa, incluso, de la reputación internacional y, probablemente, de la supervivencia de su propio estado.

Pero sobre todo nos demuestran algo, los catalanes no tenemos alternativa, no hay otra opción que construir un nuevo estado para huir de este que persigue demócratas, prohíbe votar y protestar y encarcela por ideas políticas. La independencia se convierte hoy todavía más que nunca una necesidad para poder vivir en una sociedad más libre, más justa y más democrática. Yo no quiero que mis hijos crezcan en este estado corrupto, insensible y demofòbic y os juro que no descansaré hasta conseguirlo.

¿Cuántas veces no hemos dicho que la prisión, por dura e injusta que sea, es sólo una etapa más en el camino para alcanzar la libertad, una etapa para plantar la semilla que debe marcar el devenir posterior?

En varias ocasiones habíamos expresado que no habíamos tenido una instrucción justa, que no tendríamos un juicio justo y que el Estado se cebe. Dos años de prisión preventiva eran el preludio de esta sentencia, una sentencia que no hace más que afianzarse en mis convicciones democráticas y republicanas.

En la larga noche del franquismo, los republicanos sufrimos un oprobio como no habíamos conocido desde el 1714. Muertos, encarcelados y exiliados a cientos de miles. Nuestros abuelos, y sobre todo nuestras abuelas, vivieron para que nosotros pudiéramos vivir. Nos querían borrar de la faz de la tierra, no había esperanza. Me lo has oído explicar muchas veces.

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Ahora, precisamente un octubre como este, pero de hace 79 años, fusilaron el presidente Companys. Era el amanecer del 15 de Octubre de 1940. Lo fueron a buscar el calabozo del Castillo de Montjuïc, donde hacía sólo unos minutos había terminado su testamento vital, que finalizaba con un 'Por Cataluña'.

Mientras lo conducían, esposado, hacia el foso donde sería fusilado, el Presidente observaba la ciudad de Barcelona, ​​aniquilada, ocupada por el Ejército franquista que cuando había entrado en Cataluña había dejado de ser el Ejército Nacional para autodenominarse Ejército de empleo. Significativo matiz.

Tanto es así que cuando el general golpista Queipo de Llano radiaba desde Sevilla la guerra, había dicho: 'Convertiremos Madrid en un vergel, Bilbao en una gran fábrica y Barcelona en un inmenso solar'.

El franquismo había ocupado Cataluña para hacer daño, para castigar a su población, para acabar con los anhelos de libertad y justicia, para borrar la República. La pregunta es '¿qué esperanza había?'. La respuesta es extremadamente cruel: 'No la había'. Pero una generación de catalanes y sobre todo catalanas vivieron para que nosotros pudiéramos vivir. Vivieron, como había escrito Salvador Espriu, para salvarnos las palabras, para recuperar el nombre de cada cosa, porque siguiéramos el recto camino de acceso al pleno dominio de la tierra, para mantenernos por siempre más fieles al servicio de este pueblo.

Hoy quieren volver a acabar con una generación entera de catalanes dispuestos a decidir el futuro de su país, decididos a luchar para ganar la libertad definitiva. Y no podrán. Si nuestras abuelas lo consiguieron, en condiciones inmensamente más difíciles, nosotros también lo haremos. Olvidémonos de venganzas, llenémonos de esperanza en estas horas difíciles y convirtamos la injusticia en energía, en coraje y fuerza democrática.

Ante aquellos a quienes sólo los mueve la voluntad de hacer daño, les decimos que hoy no termina nada, ni vencéis ni convencéis. Sólo os mueve la venganza, les ciega el orgullo herido. Volveremos y volveremos más fuertes. Somos la generación que hemos nacido para ganar. Somos la semilla de todas las victorias. No tengáis ninguna duda, volveremos y ganaremos.

Persistid, catalanes, persistid, porque si lo hacemos, ¡ganaremos!

Visca Catalunya! Visca la República catalana