El líder del PSOE y candidato a la presidencia del Gobierno, Pedro Sánchez, es abrazado por los vecinos de Marbella (Málaga), durante la visita realizada este miércoles al municipio malagueño. | Efe

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El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ha avisado este miércoles a su homólogo de Podemos, Pablo Iglesias, de que el 26 de junio no conseguirá «someter» a los socialistas con un 'sorpasso' en escaños, ni tampoco lo que a su juicio más desea, ocupar el espacio de la izquierda frente a una 'gran coalición' entre PP y PSOE.

«Está proponiendo a los españoles algo imposible: que el conglomerado de siglas que él representa supere al PSOE en escaños para someterlo, y eso no va a ocurrir. Y lo segundo que propone y lo que más desea es que haya una gran coalición para él ocupar el espacio de la izquierda, y ya le digo que eso tampoco va a ocurrir», ha dicho.

Sánchez se ha expresado así, en una entrevista en 'Los Desayunos de TVE', en la que ha defendido que «la única alternativa que tiene España para salir de este bloqueo que han provocado los extremos es el PSOE».

El líder socialista ha insistido en reprochar a Podemos que no le apoyase en sus dos intentos de investidura y, a la pregunta de con quién pactará el PSOE después del 26J ha replicado afeando a quienes «hicieron del bloqueo su política» que ahora exijan que se mojen a los que sí intentaron un acuerdo.

A su modo de ver, «el PSOE, ya decidió, ya eligió el 2 y el 4 de marzo» apostando por cambiar y por un gobierno de progreso, mientras «Iglesias eligió, legítimamente, votar no». Por eso, ve importante decirles «a los votantes progresistas que no tropiecen dos veces con la misma piedra, volviendo a confiar en el que pidió el voto para el cambio y luego votó contra el cambio».

En su opinión, entre Iglesias y él hay diferencias porque él aspira a gobernar para cambiar el futuro mientras que Iglesias quiere liderar la oposición.

Además, ha recalcado que Iglesias tiende la mano a los socialistas «hasta las eelcciones, pero al día siguiente salen los vetos, los sillones, la cal viva y el derecho de autodeterminación de Cataluña, Galicia y el País Vasco». «Antes de ofrecerme la mano, que suelte la de Rajoy», ha insistido.

Cree que el referéndum sigue siendo una línea roja

Por otro lado, ha cuestionado que la defensa de un referéndum para Catalunya haya dejado de ser una línea roja para Podemos. «Es que no es cierto, cinco meses después del 20D sé cuáles son las líneas rojas, y ésta lo es».

Preguntado quién es su rival, ha respondido que él no tiene enemigos con nombres ni apellidos -ni Mariano Rajoy, ni Pablo Iglesias, ni Albert Rivera- pero ha remarcado que es socialista porque sus enemigos son la desigualdad, la corrupción y la falta de oportunidades, pero también «la intransigencia, la insolvencia, la ocupación del poder por el poder y la falta de humildad en política».

Sánchez también ha opinado que el 26J se decidirá quién remplazará al actual presidente del Gobierno, Mariano Rajoy porque está claro que nadie va a poder gobernar en solitario y a Rajoy nadie le va a apoyar. A su juicio, en el debate quedó claro que tampoco alguien «ideológicamente cercano al PP como puede ser Ciudadanos» dará su apoyo a un gobierno de Rajoy.

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Así, igual que Rajoy ha pedido a todos los candidatos que dejen gobernar a la lista más votada, Sánchez ha instado a todos a que permitan gobernar a quién más diputados tenga tras de sí, porque el español es un sistema parlamentario.

Para ello, ha asegurado que él no veta «a ninguna fuerza política del cambio» y ha recordado que intentó gobernar con apoyo de Ciudadanos y de Podemos, para hacer un gobierno con la base más amplia posible. Sánchez ha reconocido que hay algunos elementos de los programas que le aproximan a Podemos, pero que tiene que haber votantes de la formación morada decepcionados porque su no a la investidura ha impedido poner en marcha esas políticas.

El votante socialista se activa

El líder socialista ha acusado a PP y Podemos de coincidir en su estrategia, pese a sus diferencias ideológicas, porque tienen un mismo adversario: el PSOE. Sin embargo, ha asegurado que afronta el resto de la campaña esperanzado, porque detecta que los votantes, en particular los socialistas, se están activando.

Según ha dicho, el PSOE defenderá los mismos intereses independientemente de que quede el primero, el segundo o el octavo, y ha opinado que los españoles quieren más a su partido que las encuestas demoscópicas porque hay «una memoria colectiva» que se identifica con la conquista del Estado del bienestar. «No es lo mismo que gobierne el PSOE a que gobierne el PP», ha avisado.

Sánchez ha admitido que en unas elecciones «un político siempre se la juega» y «en todos los territorios», según ha especificado cuando se le ha preguntado por Andalucía. También ha dejado claro que se siente arropado por la presidenta de esa comunidad, Susana Díaz y que es España quien se juega mucho, no sólo el PSOE.

En cuanto a su futuro, ha insistido en que los próximos cuatro años del PSOE los decidirán los votantes y después los militantes en un Congreso, y que él es un político que hace lo que dice y no se quiere perpetuar en la política, sino también «hacer otras cosas igual de enriquecedoras».

«Autocomplacencia» de Rajoy con las pensiones

El líder socialista ha lamentado que en la campaña se hable de las encuestas y no de las preocupaciones de los españoles. De hecho, ha acusado a Rajoy de «autocomplacencia» por no querer abordar los retos del sistema de pensiones y ha insistido en mejorar su financiación con un «recargo de solidaridad» que pagarían las grandes fortunas y corporaciones.

También ha insistido en «derogar» la reforma laboral del PP, recordando que su acuerdo de gobierno fallido con Ciudadanos apostaba por derogar sus aspectos más lesivos. Y sobre la Ley de Educación ha apostado por «cumplir con el mandato de la comunidad educativa».

Sánchez ha confiado en que las encuestas también «se vuelquen» en Reino Unido, donde los últimos sondeos apuestan por que triunfarán los partidarios del 'Brexit', la salida del país de la UE. Según ha dicho, el líder laborista británico, Jeremy Corbyn, le ha asegurado que la mayoría de empresas y trabajadores están a favor de la permanencia.