Un grupo de afectados por las preferentes protestan junto a los Juzgados de Plaza de Castilla adonde el exvicepresidente del Gobierno Rodrigo Rato ha comparecidode nuevo ante el juez de Madrid Antonio Serrano-Arnal para responder por los varios delitos fiscales, blanqueo de capitales y corrupción entre particulares que le atribuye. | Paco Campos

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El juez que investiga a Rodrigo Rato por fraude fiscal, blanqueo y corrupción entre particulares ha dejado en libertad al exvicepresidente del Gobierno, al que ha impuesto medidas cautelares consistentes en la retirada del pasaporte y la obligación de comparecer una vez al mes en su Juzgado.

Con estas medidas, el exministro de Economía solo podrá desplazarse por países de la Unión Europea, han avanzado fuentes jurídicas al término de su interrogatorio.

Rato ha declarado ante el magistrado Antonio Serrano-Arnal durante casi tres horas, tras las cuales el instructor ha decidido imponer estas medidas cautelares, las mismas que ya acordó el pasado viernes para su secretaria, Teresa Arellano, y su gerente de confianza y presunto testaferro, Miguel Ángel Montero.

Fuentes jurídicas han coincidido en que el exbanquero estaba preparado para esta convocatoria y a responder a todas las preguntas que le han formulado tanto su defensa como la Fiscalía Anticorrupción y el juez.

Su declaración arrancó alrededor de las 10:30 horas y culminó pasadas las 13:00 horas, si bien el expresidente de Bankia llegó a los Juzgados de Plaza de Castilla mucho antes.

A diferencia del pasado mes de julio, en esta ocasión el exministro de Economía no ha pedido autorización para entrar por el garaje.

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En esa ocasión, Rato se acogió a su derecho a no declarar porque decía desconocer muchas de las acusaciones que han vertido sobre él la Oficina Antifraude (Onif) y la Fiscalía.

Desde entonces, no solo se han conocido las nuevas sospechas de la Onif de que pudo lavar dinero en el exterior, sino que el caso ha salpicado a otras ocho personas.

El propio Rato también fue interrogado el jueves en la Comandancia de la Guardia Civil, el mismo día en que se supo que otro de sus supuestos testaferros, el administrador de Albisa Inversiones, Alberto Portuondo, asegurara al juez que pagó 40.000 euros mensuales a la sociedad Kradonara, epicentro de su entramado societario.

Portuondo, el único que hasta ahora ha ingresado en prisión, explicó que abonó estas cantidades a Kradonara sin saber que era propiedad de Rato.

En concreto, Albisa Inversiones pagó 473.000 euros en 2011 y 360.000 euros en 2012 por servicios de asesoramiento, de los que existen sospechas porque Portuondo reconoció al magistrado que, en tiempos de Rato al frente de Bankia, asesoraba a los responsables del banco que adjudicaban los contratos de publicidad.

Y en esa misma época Portuondo ingresó cerca de dos millones de euros de las empresas Zenith y Publicis, las mismas que ganaron el multimillonario concurso de publicidad de Bankia, y de las que cuatro de sus responsables están también imputados.

Los investigadores piensan que parte de ese dinero, 833.000 euros, acabó llegando a Rato a través de los pagos que Portuondo hacía mensualmente a Kradonara.