El periodista Jordi Évole entrevistó en su programa al ex etarra. | Twitter

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El ex etarra Iñaki Rekarte (44 años), desvinculado de ETA tras pasar media vida en la cárcel, ha acusado a la actual dirección de la banda terrorista de que su única preocupación actual es «salvar su culo» sin importarles nada los cerca de 450 presos que quedan en las cárceles. En una entrevista concedida a Europa Press, Rekarte cuestiona que quienes «han ido matando en nombre de la política» como él puedan ahora tener derecho al voto y no oculta que le gustaría que los presos de ETA optasen por votar Podemos y no a Bildu y luego lo contasen.

Preguntado acerca de cuáles son los planes actuales de ETA y en concreto de su líder, David Pla, Rekarte afirma que está «intentando salvar su culo como están los demás». «A los que están ahora (en la dirección) no les preocupan los presos, les preocupa su cabeza. A ver cómo pasan de ahí a su vida normal sin pasar por la cárcel». «Les importan muy poco los presos porque si no darían vía libre. A mi me parece que estas cosas dentro de cinco o diez años serán tan lógicas», ha añadido.

Rekarte acaba de publicar un libro en el que narra su experiencia personal, su ingreso en ETA, sus atentados, sus más de 20 años en prisión y su posterior ruptura con ETA y proceso de arrepentimiento acompañado de su relación sentimental con una trabajadora social a la que conoció en la cárcel de Cádiz. El libro se llama 'Lo difícil es perdonarse a uno mismo. Matar en nombre de ETA y arrepentirse por amor' (Editorial Península).

No espera una disolución

A corto plazo ve a ETA «como ahora, desaparecida» y afirma que no espera una disolución: «¡qué se van a disolver! ¿qué es ETA ahora mismo?». «En realidad están desaparecidos, es una maquinaria oxidada imposible de volver a reeditar». En relación al Colectivo de Presos (EPPK) tampoco espera una asunción de su responsabilidad y cree que «harán un papel con algo muy difuminado», pero no una «autocrítica». «Legalmente la han asumido, pero no ante la sociedad, ni ante el país», sentencia.

Afirma que no va a votar en las próximas elecciones municipales porque ni se lo ha planteado y critica con dureza a Bildu y a sus dirigentes a los que acusa de representar el «hambre de poder» y «la revancha», aunque «entre medias hay mucha gente con ganas de hacer cosas», pero que «no tiene ni idea de lo que son los fondos». «Tendrán poder, pero es pan para hoy y hambre para mañana», vaticina porque «no son sinceros, no van de cara en la vida» y su «intención es única y es la de siempre».

Comprende que los presos de ETA se sientan abandonados por el que siempre ha sido su brazo político y se pregunta cómo se tienen que sentir los reclusos etarras «cuando ven a todos estos políticos de la izquierda abertzale que han andado durante los años duros, duros también ahí, porque al final son hombres de guerra». Se refiere a «todos», a «Rufino Etxeberría, Pernando Barrena, Permach, todos, todos los que estaban».

«Hombres de guerra»

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Y por «hombre de guerra» entiende a las personas «que han dado cobertura a todo esto cuando se ha estado matando a un montón de gente» porque, a su juicio, «ETA sin cobertura política no hubiera sido nada, un problema policial que se hubiera resuelto rápido». «Esos es imposible que hoy en día hagan una autocrítica personal. El fondo es lo que hay que cambiar y se cambia quitando a toda esa gente», opina.

«Pero que hostias vas a votar una mierda! Las personas que hemos ido eliminando al de enfrente o matando en nombre de la política, ¿a dónde vas a ir a votar? no tienes ni derecho», sentencia. En su crítica hace especial mención a Otegi, histórico líder de la izquierda abertzale y secretario general de Sortu pese a estar preso en la cárcel de Logroño. «Pudiendo haber ayudado no hizo nada, tiró para su lado», le reprocha.

Preguntado acerca de la campaña en favor de la excarcelación de Otegi, Rekarte replica que «eso se lo preguntaría al que lleva 'veintipico' años preso y que ni Dios se acuerda de él». «Le diría ¿qué cojones haces dándole cobertura a estos?. Ridículo me parece», enfatiza al tiempo muestra su deseo de que los presos voten a Podemos en lugar de a Bildu. «Ya me gustaría. Que lo hicieran a Podemos o a quien les de la gana y que lo dijeran. Porque votarlo y no decirlo no vale para nada», dice.

Sin embargo, cuando se le pregunta que diga los nombres de los presos con los que compartió cárcel y también estaban hartos de la disciplina de ETA. «Es que eso es algo muy subjetivo es que tu piensa que ahí muchas veces intuyes, no escuchas», se excusa. En el libro también se obvian muchos nombres: «Al principio sí los ponía, pero luego el equipo jurídico (de la editorial) hizo un repaso y dijo: 'no puedes decir esto y esto'. Claro yo digo eso, pero yo no tengo pruebas para afirmar eso. Te pueden pedir explicaciones, se pueden poner en tu contra. Bueno no sé, decidí que no al final *tu crees que es importante los nombres en si?».

«Todo está juzgado»

Al ser repreguntado en varias ocasiones por las identidades de algunos de los personajes a los que alude en su libro el ex etarra zanja que «todo eso está juzgado ya. No hay nada en el libro que no se sepa». Preguntado acerca de en qué ha consistido su colaboración con la Justicia, Rekarte afirma que no lo sabe: «algunas veces me han preguntado eso y no sé, yo creo que el conjunto que hemos estado ahí en la Vía Nanclares, personas concretas de Instituciones Penitenciarias y presos, ya hemos hecho bastante por abrir un camino y una brecha que ya ha sido imposible cerrar».

Preguntado acerca de la posibilidad de esclarecer delitos sin resolver se muestra tajante: «pero qué vas a esclarecer si yo te hablo de una cosa de hace dos décadas y media con 18 años en un sitio en el que yo entré y salí. Si yo no conozco a ni Dios ahí (ETA)». Rekarte participó en el asesinato de un vecino de Irún, aunque fue su compañero quien disparó tras echárselo a suertes.

Ya como responsable del 'comando Santander' asesinó a tres civiles que se encontraban en la zona en la que perpetraron un atentado contra una patrulla de la Policía Nacional. Preguntado por aquellos hechos, el ex terrorista insiste en que no vio a esas personas en el momento de detonar la bomba: «no vi a nadie, estaba oscuro además. Sólo miraba a la furgoneta».