Ninguna de la cerca de 7.500 jaimas (tiendas de los nómadas) del campamento de protesta saharaui de Gdaim Izik quedó en pie. | Efe - HO

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El desmantelamiento del campamento de protesta saharaui a las afueras de El Aaiún por parte del Ejército desencadenó ayer una ola de violencia sin apenas precedentes en esta ciudad que ha provocado un número indeterminado de muertos y decenas de heridos. Doce horas después del inicio de la operación, que se emprendió a las 06.45, hora local, todavía persistían los enfrentamientos en la capital del Sáhara Occidental, donde también participan ciudadanos marroquíes que se han unido a las fuerzas de seguridad.

Fuentes españolas que residen en la ciudad describieron la jornada como «dantesca» y auguraron, según diferentes testimonios, que la espiral de violencia podría recrudecerse todavía más anoche. En estos momentos existe una «tranquilidad inquietante» en las calles según estas fuentes, profundas conocedoras de la ciudad pero que pidieron no ser identificadas, e informaron de que unidades del Ejército marroquí patrullan las principales arterias de El Aaiún.

Fuentes saharauis agregaron que el aeropuerto se encuentra rodeado por las Fuerzas Armadas marroquíes y explicaron que la ciudad se encuentra bloqueada, ya que no se permite la entrada ni la salida de automóviles. Pese a la aparente calma que reina en estos momentos, otras fuentes revelaron que continúan los enfrentamientos entre manifestantes saharauis y las fuerzas marroquíes en barrios del sureste de El Aaiún.

Se desconoce el número de víctimas civiles en el desmantelamiento del campamento, aunque las fuentes españolas refirieron que ha habido «muchos atropellos» por parte de vehículos en el asalto de Gdaim Izik, que ha sido reducido a cenizas.

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Acto de barbarie

El prefecto de Policía de El Aaiún informó de que no se ha registrado ninguna muerte de civiles en los incidentes de la capital, y las únicas cifras oficiales de muertos hasta este momento son cinco miembros de los cuerpos de seguridad marroquíes. El Frente Polisario ha denunciado el «acto de barbarie» y ha reclamado la intervención urgente de Naciones Unidas.

Las autoridades marroquíes indicaron además que ha habido más de 70 heridos entre las fuerzas de seguridad, tres de los cuales, según el director regional de Salud en la zona, Mohamed Buhmiya, son agentes de policía que se encuentran en estado grave. Fuentes saharauis, no obstante, apuntan que hay al menos un civil muerto en las refriegas.

El campamento se erigió el pasado 10 de octubre para reivindicar derechos socioeconómicos y llegó a albergar a más de 20.000 saharauis en cerca de 7.500 jaimas (tiendas de los nómadas), que habían denunciado en diversas ocasiones que las autoridades habían establecido en torno a él un cerco militar.