El motor en Mallorca

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Santiago Fullana, junto a su precioso Mercedes 280 SL de 1981.

Santiago Fullana, junto a su precioso Mercedes 280 SL de 1981.

14-06-2016Juan Miguel Giménez

Un Mercedes siempre es un Mercedes, pero si además se encuentra en excelente condiciones su cotización sube como la espuma. Santiago Fullana nos muestra su Mercedes 280 SL de 1981, un coche que terminó en sus manos en 2015. El vehículo es descapotable, con cambio automático y el tipo de coche que le gusta a Santiago. Afirma que es un coche de gran utilidad, se puede utilizar a diario y a diferencia de otros modelos clásicos se comporta como un utilitario.

Asegura que hasta se puede ir al trabajo con él sin ningún tipo de problemas. El único pero que se le puede poner es que es ideal para dos personas, pues aunque tiene cuatro plazas los asientes traseros tienen poco espacio y apenas sí son útiles para niños.

PECULIARIDADES
En cuanto a las peculiaridades del vehículo, destacar que está casi como salido del concesionario, mantiene todos sus elementos originales y también un color especial conocido como Silberdistel Metallic o –lo que es lo mismo en castellano)–, ‘cardo metalizado’. Otra gran ventaja para el mantenimiento de este coche es la abundancia de recambios. Nos cuenta Santiago que precisamente el color fue un factor determinante para adquirir este modelo pues es relativamente fácil encontrar todavía coches de este modelo, aunque lo que le hace diferente y especial es su color.

Sobre el vehículo, qué decir de un Mercedes, se trata de un modelo básico de la tercera generación de la Clase SL. Cuando se lanzó al mercado en 1974 daba 170 cv con la inyección Bosch D-Jetronic. Cambiando a la K-Jetronic y subiendo la relación de compresión llegó a dar 185 cv a partir de 1978, como la unidad que mostramos hoy. Se trata de un ‘2+2’ descapotable, aunque las plazas traseras son prácticamente de adorno. Es un coche para disfrutar del viaje, aunque su ruidoso motor y sus revoluciones dan la sensación de ir más rápido. No se trata de un coche ideal para correr, pero sí para disfrutar del viaje a una velocidad adecuada sin sobrepasar los límites, máxime si se va con la capota plegada.

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