Carolina Domingo es la primera presidenta de la patronal del pequeño comercio Pimeco. | M. À. Cañellas

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Carolina Domingo (Barcelona, 1966) es la primera presidenta de la patronal del pequeño comercio Pimeco, algo que este 8 de marzo, que se celebra el Día de la Mujer, tiene especial relevancia. Domingo afronta este reto con mucha ilusión, pese a las dificultades por las que atraviesa esta sector que «está tocado, pero de muerte espero que no». Reivindicativa y luchadora, lleva unos 20 años en la primera línea del asociacionismo. Su papel fue especialmente relevante en la recuperación de Es Born, ya que cuando abrió allí la primera franquicia de Tous en Mallorca era una zona muy deprimida. Ella se enamoró de Ciutat la primera vez que vino como bailarina a la Isla; fue tal el flechazo que decidió que cuando dejase este trabajo se vendría a vivir a Palma. El romance continúa y ahora está dispuesta a darlo todo para salvar al pequeño comercio.

Es la primera mujer que preside Pimeco, ¿cómo se siente?
—Es un orgullo ser la primera mujer que preside la patronal, espero no ser la última. Lo asumo con mucha responsabilidad. He aceptado el cargo sabiendo el reto que tengo por delante, ya que el pequeño comercio cada vez tiene más dificultades para sobrevivir. Lo afronto con mucha ilusión y espero poder estar a la altura. No tenemos que olvidar que el pequeño y mediano comercio de Mallorca es un tejido empresarial que está a pide de calle, que da vida a nuestros barrios, da seguridad y forma parte de nuestro entorno del día a día. Creo que es responsabilidad de todos los ciudadanos que vivimos en Mallorca mantener a flote este tejido empresarial.

Muchos pequeños comercios son regentados por mujeres, ¿por qué hasta ahora ninguna había presidido Pimeco?
—No es porque no se haya permitido, sino porque no ha habido candidaturas de mujeres. Durante los 18 años que fui vicepresidenta, me quejaba de que no había mujeres en la junta. Ahora somos muchas el sector femenino se involucra, cada vez más, en las responsabilidades. Eso no quiere decir que se vaya a hacer mejor o peor.

¿Está tocado de muerte el pequeño comercio en Mallorca?
—Está tocado, pero de muerte espero que no, porque sino morirían las ciudades, las calles se convertirían en calles dormitorio. Yo quiero pensar que la gente es sensible a este tema y va a ayudar al pequeño comercio. Si que es cierto que las ventas han bajado mucho, hay mucha competitividad. Cada vez hay más 'venta invisible', que es la venta online; y luego están los grandes almacenes y los centros comerciales, de lo que nosotros estamos muy en contra. En Mallorca tenemos un territorio muy limitado y no podemos permitir que se sigan abriendo centros comerciales porque matan a los municipios y al centro de Palma; cada vez hay más y no jugamos con las mismas cartas.

¿Por qué?
—Hemos de pensar que las grandes superficies tienen muchas más ventajas: aparcamiento gratis, se encuentra toda la oferta comercial en un recinto cerrado y seguro, etc. En cambio, acceder al comercio en el centro de Ciutat o de los municipios tiene sus impedimentos: nos faltan aparcamientos, grandes infraestructuras, un transporte público eficaz y eficiente. Todo esto desde Pimeco lo tenemos que trabajar, es nuestro objetivo y vamos a ir a por ello. Quiero pensar que el pequeño comercio no está tocado de muerte, sí que está tocado, pero vamos a intentar que salga a flote. Al menos, lo vamos a hacer con mucha ilusión.

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¿Cuándo comenzó el cierre masivo de pequeños comercios?
—Con la pandemia hubo un antes y un después muy grande porque los ciudadanos descubrimos la 'venta invisible', ya que no podíamos salir y las tiendas estaban cerradas. Esto fue muy agresivo hacia el pequeño comercio, porque la gente, que a lo mejor nunca hubiera comprado online, se animó a descubrir estas nuevas plataformas al ver qué fácil era comprar desde el móvil y que te lo trajeran a casa. Cuando pasó y se volvieron a abrir los comercios, nos dimos cuenta que la gente seguía comprando a través de estas plataformas y, a pesar de que salía la gente a la calle, venían a ver, a comparar precios, pero no a comprar. Entonces hubo un gran cierre de comercios.

¿Cuántos se han cerrado en la Isla desde entonces??
—El número no lo puedo decir exacto, pero fueron cientos y cientos. No obstante, se han cerrado muchos y se han abierto otros. Va cambiando el modelo, cada vez se abren más comercios de servicios (peluquerías, reparadores de calzado, etc.).

¿Qué tipos de comercios son los que más están sufriendo la crisis?
—Los que venden al por menor: moda, perfumerías... artículos que tienes como un hábito y no te hace falta ir a la tiende y lo adquieres online. Desde Pimeco queremos concienciar a la gente de que comprar un artículo por internet tiene mucho impacto en la huella de carbono. A veces compramos un artículo de cinco o seis euros, que tiene que venir de China o de vete a saber dónde, con lo que ello supone para el medio ambiente. Deberíamos reflexionar mucho sobre ello porque, a lo mejor, ese producto lo tenemos al lado de nuestra casa. Además, la venta online es una economía que no se queda en nuestra Isla; necesitamos la economía circular porque así el dinero que dejamos en un pequeño comercio se queda en Mallorca, mientras que lo que adquirimos a través de plataformas se va fuera. Esto a la larga nos puede empobrecer.

¿Tiene salvación el pequeño comercio?
—Sí, depende de todos nosotros, de los ciudadanos, de que queramos que sea una economía circular. Debemos ser conscientes y pensar antes de actuar en los perjuicios que nos puede ocasionar si no lo hacemos bien.

¿Qué medidas se deberían adoptar?
—Desde Pimeco pedimos a las administraciones que todos juguemos las mismas cartas. El pequeño comercio lo hace con muchos puntos desfavorables ante las plataformas, ya que éstas no pagan impuestos aquí. En el caso de los centros comerciales, ellos tienen grandes aparcamientos gratuitos y son seguros, mientras que en los interiores de los municipios o en Ciutat hay muchas dificultades a la hora de llegar y aparcar. Necesitamos grandes infraestructuras de mejora para invitar a la gente a que venga a pasear por los centros. Además, lucharemos para que no amplíen las zonas de gran afluencia turística porque ya la tenemos en Palma y queremos que se mantengan igual; no queremos ampliación porque ya hay oferta para el turista.