Adrián Bujosa, este viernes, en Palma. | Jaume Morey

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Adrián Bujosa Mateu no tendrá ningún problema para elegir ni especialidad médica, ni hospital donde realizarla. El mallorquín ha quedado el número 29 de los cerca de 14.000 aspirantes a Médico Interno Residente (MIR) que se examinaron el pasado mes de enero.

No estaba en sus planes pero tras pasar por el servicio de Oftalmología de Son Llátzer durante unas prácticas universitarias ha decidido postularse para esta unidad.

Bujosa formó parte de la segunda promoción salida de la bregada Facultad de Medicina que se estrenó «con sus pros y sus contras». A favor de la UIB destaca «la atención personalizada, al ser una facultad pequeña. Es muy familiar aunque también hemos tenido nuestras pequeñas crisis», recuerda.

Este recién estrenado MIR se encuentra todavía a mitad de camino para lograr un puesto laboral fijo. Tras seis años de carrera a la que se accede con una de las notas de corte más altas, le faltan otros cuatro de especialidad y, posteriormente, una oposición. «Si estudias medicina y no es por vocación no creo ni que la termines. Esta profesión tenía buena fama de cobrar bien, de ser una autoridad… Pero esto ha cambiado mucho», señala.

Pese a considerarse competitivo «en el buen sentido», considera que la experiencia académica es muy dura, «no sólo física y psicológicamente, también para mi entorno». Adrían Bujosa se ha preparado el MIR en casa «y mi familia y mi pareja han tenido que apoyarme mucho». Llevaba preparándose para el examen desde septiembre de 2022, casi un año y medio antes y los últimos meses, «de las 7.30 de la mañana a las 22 o 23 horas. Comía rápido y seguía. Cada día, de lunes a sábado y con un pequeño descanso en domingo».

El examen fue el mes pasado. «Me esperaba una buena nota porque en los simulacros académicos siempre me iba bien». Bujosa es de los que defienden que el sistema de evaluación debe quedarse tal y como está y no pasar a ser competencia autonómica, como se ha llegado a debatir. «Si podemos elegir ir a cualquier comunidad, todos tenemos que empezar en una situación de igualdad», indica.

Sobre el sueldo del MIR, advierte de que aunque Baleares es la comunidad que mejor paga, el sueldo no acompaña al nivel de vida. «Haciendo guardias serán unos 2.000 euros brutos», calcula. Su periodo de pruebas empezará en mayo y ahora, tras volver de un viaje de Japón, pide algún tiempo más de desconexión.

El apunte

Más flexibilidad con los MIR que finalizan este verano

Sanidad se comprometió ayer a «dirigir» lo que va a ocurrir este verano con los médicos internos residentes (MIR) que empezaron su periodo de formación en 2020 y que finalizan este año. Debido a la pandemia, comenzaron en septiembre en lugar de en junio. La consellera de Salut, Manuela García, explicó que estos últimos meses tendrán más autonomía y no será necesarios que estén tutorizados por su tutor.