Trabaja para compensar los sobrecostes de la insularidad en todos los niveles. | miquel angel canellas

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Experto en políticas agrarias y desarrollo rural, Fernando Fernández (Alicante, 1970) ha sabido congeniar con el sector agrario de la Isla desde que llegó a Mallorca de la mano de Mae de la Concha. Lo hizo primero como jefe de gabinete y después como director general de Agricultura. Tanto es así que el actual conseller del ramo, Joan Simonet, decidió mantenerlo al frente de la dirección general pese a que Fernández iba de número seis en las listas de Podemos. Con él, el cambio de color político no ha afectado –al menos de momento– el funcionamiento en esta dirección general.

Inició esta legislatura con una crisis en el sector lácteo. ¿Se ha resuelto el conflicto entre ganaderos y Agama?

—El sector lácteo tiene unas circunstancias muy particulares y arrastra una crisis estructural ya que le cuesta mucho repercutir los costes de producción en el coste final de su producto. Es una crisis recurrente. Al final la industria comprendió que tenía que ralentizar sus planes de recortes y se comprometió a mantener la producción al menos un año con los precios pactados. En este año nosotros trabajaremos con el sector para saber sus proyectos de futuro y hacer un plan específico para cada uno de ellos. Es un sector que necesita pensar como quiere afrontar los próximos diez años.

Las organizaciones agrarias pidieron al Govern ayudas para el transporte, ¿será posible?

—La prioridad es que la agricultura y la ganadería de Balears tenga compensado los sobrecostes de la insularidad. Esto se articula en tres patas: por una parte la PAC que ya reconoce la región insular con unos importes diferenciados. Por otra, tenemos unas ayudas compensatorias para zonas con limitaciones específicas que los reglamentos comunitarios me permiten articularlas. Y una tercera pata que es la ayuda al transporte, que es una ayuda básica para el sector porque vamos a cubrir los costes del transporte de insumos y materias primas no energéticas. Trabajo desde hace meses en este último, aunque es una ayuda difícil de encajar.

Habla del sobrecoste de la insularidad. ¿Las ayudas de la nueva PAC han sido suficientes?

—La valoración inicial es que hay entre un 35 y un 37 % más de fondos respecto a la anterior, en un contexto de reducción presupuestaria. La primera valoración es que ha funcionado y que los importes en todos los capítulos han subido. Sin embargo, todavía tenemos margen de mejora en los ecorregímenes.

¿Y después de esto, qué?

—Lo que el conseller ha trasladado es que tenemos que hacer un sector rentable y viable, y eso depende de todos. La Administración debe tramitar unas ayudas que sean compensatorias a la insularidad, pero el sector tiene que hacer un ejercicio muy honesto y ponerse a trabajar para revisar cuales son sus estructuras productivas y revisar qué cosas son viables y que cosas no. Es decir, como hacer más rentables sus explotaciones. El paso de la rentabilidad y la viabilidad de las explotaciones no es un paso que solo dependa de la Conselleria también depende de cada uno de los agricultores y ganaderos de las islas.

¿A qué se refiere?

—Como políticos y gestores de la administración agraria tenemos que ser muy honestos. No ayudamos al sector si hacemos paternalismo con ellos y les trasladamos que todo es una cuestión de ayudas. Hoy una parte del sector da pasos para modernizarse con inversiones importantes y, otra parte del sector que no lo está haciendo. De esta parte que no lo está haciendo hay un porcentaje que seguro que puede dar el salto a la profesionalidad, no está todo perdido. Pero que va a depender sobre todo de ellos, más de lo que haga la administración.

Hace años que hablamos de una agricultura rentable y viable. ¿Además de modernizarse que debe hacer el sector?

—Tenemos muchos modelos de explotaciones rentables. No hay un único modelo. Cada explotación agraria o ganadera que quiere vivir del campo debe hacer una reflexión sobre cómo avanza hacia la rentabilidad y por cual apuesta. Y, a partir de ahí, tiene que empezar a trabajar. Nosotros como dirección general hacemos un asesoramiento más económico de las explotaciones. Es importante que no haya un único modelo de explotación viable. Hay muchos. Y cada uno debe buscar cual es el suyo para que sea viable.

El conseller ya ha anunciado que habrá cambios en la Ley Agraria. ¿Apuesta usted por potenciar el turismo dentro de las explotaciones agrarias?

—Es un tema que genera cierto debate. Desde el año 1992 la Unión Europea planteó que la pluriactividad y la multifuncionalidad eran elementos esenciales para conseguir una renta agraria. Por lo tanto, no estamos defendiendo nada que la Unión Europea no lleve años diciendo y que en otras comunidades autónomas ya es habitual.

Su continuidad en la dirección general ha sido muy comentada por el cambio de color político de Podemos al PP. ¿Qué le hizo decidir por continuar?

—En primer lugar porque creo que habíamos hecho un buen trabajo en la legislatura anterior y creo que había una necesidad de continuar el trabajo iniciado. En segundo lugar, porque el conseller me da confianza. Creo que es una persona excelente y que es una persona honesta y confiable, con la cual yo había trabajado muy bien. Por lo tanto, él confiaba en mi y yo confiaba en él.

Al entrevistar al conseller le pregunté si le había costado mucho convencer al PP sobre su fichaje. Y a usted, ¿le costó convencer a Podemos?

—Yo creo que la gente del sector tanto en Balears como fuera lo han entendido. Ha valorado tanto la decisión mía como la del conseller. Quizá la gente que está más alejada del sector lo entienda menos. Pero a mi lo que me importa es lo que opina el sector. En Podemos, igual que en el PP, también hubo gente que lo ha entendido y otra que no.