Imagen del embalse de Cúber, en la Serra de Tramuntana. | F.F.

TW
16

La falta de precipitaciones sigue pasando factura al cubicaje de agua que almacenan los dos principales embalses de la Serra de Tramuntana. A la espera de la ansiada lluvia, la última medición realizada por Emaya al Gorg Blau y el Cúber, fechada en este lunes 4 de diciembre, arroja de nuevo cifras para preocuparse, más cuando en noviembre de 2022 se llegaron a exhibir unas reservas que alcanzaban el 70 % de la capacidad máxima en ambos pantanos.

Actualmente, la capacidad total es del 34'53 %, lo que supone un descenso de casi dos puntos porcentuales (1'7 %) respecto a mediados del pasado mes de noviembre, cuando era del 36'2 %. De esta manera, se acercan de forma alarmante al tercio del total a las puertas del invierno astronómico, lo que convierte en más llamativas estas cifras que, salvo cambios, auguran meses de preocupación para administrar estas limitadas reservas hídricas.

Noticias relacionadas

El descenso se ha mostrado más alarmante en Cúber, donde en apenas dos semanas se ha pasado de un 41'59 % a un preocupante 37 %, lo que supone una bajada del 4'5 %. Por contra, las cifras en el Gorg Blau se mantienen, e incluso se registra un mínimo incremento respecto al pasado noviembre, siendo actualmente las reservas del 32'98 %, por el 32'8 % de mediados del mes pasado.

Esos datos agravan la herida y distan cada vez más de los registrados a finales del primer trimestre de este mismo año, más concretamente tras el paso de la borrasca 'Juliette'. Y es que el pasado 27 de marzo, Emaya contabilizó una capacidad global del 92 %, quedando el Gorg Blau a un 90'04 % y Cúber al 93'56 %, con un tope del 95 % en el caso de este último. Este descenso acelera vertiginosamente hacia los dos tercios respecto a los datos de finales del pasado invierno.