Nila Lorente, durante la entrevista. | Click

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Nila Lorente González, jubilada, divorciada, madre de dos hijos y abuela de un nieto ha sido una de las muchas españolas que ha ido a Turquía a hacerse un injerto de cabello, concretamente en la zona occipital de su cabeza y en las entradas que se hacen con el paso de los años sobre la frente. Le cortaron el pelo al cero, luego le afeitaron la cabeza, y le injertaron, pelo a pelo, 3000 pelos, uno tras otro, lo que le supuso estar cinco horas en el quirófano. «Por supuesto, antes me anestesiaron con una aguja bastante gruesa lo que me causó mucho dolor durante quince minutos, y antes me hicieron una biopsia, que me inflamó el cuero cabelludo».

Imagen de antes de someterse al injerto.

Nila voló a Turquía el 21 de diciembre de 2022 y regresó a Palma el 24, Noche Buena, lo que significa que estuvo allí tres noches y cuatro días. El viaje le costó unos 300 euros, ida y vuelta, más otros 1.400 que tuvo que pagar por la operación, el hotel y el taxi que le llevaría a la clínica, o lo que es lo mismo, el paquete de la operación. Y en cuanto a cómo localizó la clínica y efectuó los pagos, lo hizo a través de Internet. «Y una vez allí, en la clínica, pedí una rebaja en el precio. A consta de insistir me rebajaron cien euros de lo que costaba la operación».

-¿Dice usted que en el paquete se incluye el taxi?
-Si, te lleva del hotel a la clínica y te devuelve al hotel, tras ser injertada, y así no tienes que esperar. Es una ventaja, claro.

-¿Qué hizo en Turquía, además de pasar por el quirófano?
-El primer día me lo tomé de vacaciones. Hice un poco de turismo. El segundo, visita a la clínica donde me explicaron como iba a ser la operación, y más turismo. El tercero, operación ,y el cuatro, paseo por Constantinopla con la cabeza vendada. Que no fui a única, eh, pues me crucé con bastantes personas, hombres y mujer también con la cabeza vendada. Lo mismo que cuando regresé a Madrid. En el avión, con la cabeza vendada vendríamos unas siete u ocho personas.

Y es que unos años a esta parte, lo de llegar a un aeropuerto con una venda envolviéndote la cabeza no deja de ser un símbolo. Sí, porque hoy, regresar a España con la cabeza vendada, significa que vienes de Turquía de injertarte cabello. Es cómo cuando llegas a tu país, con una ensaimada en la mano, que delata que has estado en Mallorca.
-Sí, es así, pues todos los que veníamos con la cabeza vendada, habíamos ido a lo mismo

Mila, tras la operación.

-Vale. Y casi un años después, cómo se encuentra. ¿Contenta o arrepentida?
-Si he de serle sincera, arrepentida.

-¿Por qué?
-Pues porque sigo notando que detrás de la cabeza, donde antes me faltaba pelo, ahora tengo esa misma sensación. Y es porque el pelo ahí no me crece como en el resto de la cabeza. También sigo teniendo las mismas entradas de siempre. Lo cual me hace pensar que el injerto está mal hecho o que la calidad del pelo no es buena.

-Vamos… Que no.
-Pues sí -asiente convencida-. Por eso, si lo llego a saber, no voy. Constantinopla es muy bella como ciudad, pero para injertos de pelo, al menos desde mi experiencia, mejor en España, en Palma.

-¿Entonces, por qué fue?
-Porque te dicen que lo hacen muy bien y que es mucho más barato que aquí, que lo es. Sí, es infinitamente más barato. Yo creo que si en España los injertos no fueran tan caros, no viajaríamos a Turquía. Pero es que son carísimos, fuera del alcance de muchos. Por eso van, vamos allí. Pero, repito, si fuera más barato aquí, pero mucho más de lo que es, casi todos los que viajan allí se lo harían aquí.

-Pues seguramente en esa diferencia de precio está la calidad.
-Sí, claro. Porque cuando regresé a Palma, no sintiéndome bien, me seguía doliendo el cuero cabelludo -aclara- fui a visitar al dermatólogo, y este, entre otras cosas, me dijo que las agujas que se emplean aquí para la anestesia son infinitamente más delgadas que las de allí, y que teniendo alopecia como tengo, allí no me la detectaron. Por eso, si me preguntan les diré que vayan a Turquía como turistas, no a lo del pelo.

-¿Le gustó Constantinopla?
-Lo poco que vi, sí. Y encima, deprisa, porque lo que se dice poder hacer turismo, un día y medio, y el medio con la cabeza vendada.

-Aparte de no ir a que le injerten pelo, ¿qué recomendaría a quién viaja a Constantinopla que no hiciera?
-Si le gusta las infusiones, que mire los precios. Me compré una caja con cinco sobres de té de coco y me cobraron 80 euros. ¡Un palo! Bueno… Pero es que lo compré en zona turística, supongo que en otra parte de la ciudad lo encontraría más barato. Pero por lo demás -añade- la ciudad es muy bonita y la gente muy hospitalaria

-Para terminar, ¿sintió en algún momento lo de 'la pasión turca'?
-Pues no. Porque tiempo para hacer turismo y ver cosas, apenas tienes en un viaje como este.

En la despedida le decimos que puede que no le haya quedado bien los del injerto en nuca y sienes, pero guapa, con ese peinado, lo está un rato.