Una camarera de pisos haciendo la cama en un hotel de Mallorca. | M. À. Cañellas - M.A. CAÑELLAS

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Solo un 15 % de los hoteles, según los cálculos de UGT, ha llevado a cabo las evaluaciones sobre las cargas de trabajo de las camareras de piso. Las dificultades que se están encontrando para desarrollar con agilidad este plan de control motivarán que las regulaciones tarden en aplicarse más de lo previsto, tanto para las kellys como para el resto de colectivos profesionales de la hostelería cuyas cargas de trabajo deben verse reguladas también.

«Debería estar más avanzado», señala el secretario general de la Federación de Servicios, Movilidad y Consumo de UGT (FeSMC-UGT), José García Relucio, quien no obstante ya reconocía en su día que iba a ser «imposible llegar a todos los establecimientos hoteleros esta misma temporada». El resto de implicados convenían en la dificultad de que todos los hoteles pudieran implementar correctamente la medida este mismo año.

El programa de evaluación de las cargas de trabajo fue presentado el pasado abril en el Consolat de Mar por Govern, Federación Empresarial Hotelera de Mallorca (FEHM) y los sindicatos UGT y CCOO. Las evaluaciones se iniciaron poco después con el objetivo de que las cargas de trabajo pudieran estar reguladas esta misma temporada.

De esta manera, y en el marco del convenio de hostelería, todos los establecimientos hoteleros de Baleares debían calcular el máximo de habitaciones que puede acondicionar cada camarera de pisos en cada jornada para que las cargas de trabajo no sean excesivas y perjudiciales para su salud.

Con todo, el avance de las evaluaciones se está produciendo a un ritmo menor de lo esperado y eso va a suponer un retraso también para los colectivos que siguen en lista de espera: el primero de ellos, el personal de cocina, que tras las kellys son los trabajadores que aglutinan un mayor número de accidentes laborales y los expuestos a mayores riesgos.

Una de las mayores trabas, apunta García Relucio, es la falta de impulso por parte del Instituto Balear de Seguridad y Salud Laboral (IBASSAL), que todavía está sin director tras la marcha de Rubén Castro. «El Ibassal iba a poner los medios para ayudar a las evaluaciones, pero eso tampoco se ha dado», señala para añadir que el plan de trabajo con las camareras de piso deberá esperar al año que viene para completarse, de modo que solo a partir de 2025 se podrá poner el foco sobre el resto de colectivos.

Silvia Montejano, secretaria general de la Federación de Servicios de CCOO, señala que «no es un procedimiento fácil porque hay muchísimos hoteles: vamos a intentarlo, pero este año no se van a poder realizar las mediciones en todos».

En todo caso, indica, los controles están teniendo mejores condiciones para su desarrollo en aquellos establecimientos con representación sindical; en aquellos hoteles que carecen de la misma, «son los propios trabajadores los que tienen que formar el grupo de trabajo y no todos conocen el procedimiento». A ello hay que añadir, critica, que las propias empresas «se están haciendo las remolonas».

Desde el sindicato, asevera Montejano, se va a exigir no solo que se agilicen las evaluaciones, sino que se dé continuidad al programa de mediciones para que lleguen cuanto antes al resto de colectivos de la hostelería.