Imagen de archivo de la reparación de una fuga de agua detectada en la red de abastecimiento de Petra. | G. MAS

El nuevo Pla Hidrològic de les Illes Balears (PHIB), elaborado por la Conselleria de Medi Ambient i Territori y que se encuentra en fase de tramitación, establece que las pérdidas en las redes de suministro de agua no deben superar el 25 % en 2025 en todos los municipios de Baleares. Si observamos los datos correspondientes a 2021, comprobamos que de los 67 municipios de Balears, en 44 (el 65 %, prácticamente dos de cada tres) se supera ese 25 % de fugas y, por tanto, disponen de tres años para solucionar el problema, histórico en las Islas.

Los municipios que estarían actualmente por debajo del 25 % y que, por tanto, cumplirían con lo establecido por el PHIB en Mallorca son 15: Sóller, Son Servera, Pollença, Porreres, Capdepera, Sant Llorenç, Calvià, Montuïri, Bunyola, Sant Joan, Binissalem, Palma, Santanyí, Valldemossa y Andratx. En Menorca, cumplen la mitad de los ocho municipios de la Isla: Sant Lluís, Alaior, Maó y es Castell. Y en Pitiüses cumplen Formentera, Sant Joan de Labritja, Sant Antoni de Portmany y Eivissa Vila (4 de 6).

Sin embargo, el PHIB no limita sus objetivos a 2025, pues para 2027 fija que el límite de pérdidas en la red debe ser del 17 % como máximo. Muy pocos municipios cumplen ese porcentaje actualmente. En Mallorca sólo lo hacen Sóller, Son Servera y Pollença. En Menorca, Sant Lluís y Maó. Y en las Pitiüses, Formentera y Sant Joan de Labritja. Es decir, el objetivo de 2017 sólo es cumplido en la actualidad por siete municipios en el conjunto de Balears, lo que representa que 60 no lo cumplen (prácticamente, el 90 %).

El abanico de oscilaciones en los volúmenes de agua perdidos es muy amplio. El cálculo se realiza en base a la comparación entre el volumen de agua aportado a la red y el finalmente facturado. Así pues, en el caso de Mallorca, Sóller y Son Servera ya estarían por debajo del 15 % en estos momentos, mientras que Campos, con mucha diferencia sobre los demás, se acercaría al 70 %. Artà, Santa Maria y Sencelles se acercarían al 60%. Palma supera ligeramente el 20 %, por lo que ya estaría cumpliendo el objetivo de 2025. En Menorca, la oscilación no es tan grande. Sant Lluís queda por debajo del 15 % y es Migjorn Gran se acerca al 35 %. Finalmente, en las Pitiüses, Formentera está por debajo del 10 % y Sant Josep de sa Talaia supera el 35 %.

En una comparativa de pérdidas entre 2000 y 2019, un total de 30 municipios de Mallorca las habían incrementado, 19 las habían reducido y 4 las mantenían prácticamente igual. Es decir, a medida que avanzan los años, los conocimientos y las tecnologías, resulta que, en 20 años, el 56,6 % de los municipios de la Isla aumentaron las fugas. Las obras para reducir las pérdidas de agua son caras y molestas, y por ello impopulares, pues obligan a levantar calles y a cortes temporales del suministro.

Pese a ello, los municipios de Balears están obligados a elaborar planes de gestión sostenible del agua que también deben incluir una diagnosis del estado de las redes y un estudio de los recursos disponibles, todo ello para una dotación máxima de 200 litros de por habitante y día. No tener aprobado este plan puede dar lugar a expedientes que deriven en sanciones económicas.

Punto de vista
Josep Pons Fraga

28 millones de toneladas/año

Josep Pons Fraga

Hace un año el Govern ordenó a 46 municipios de Mallorca, entre ellos Palma, la redacción de un plan de fugas de agua antes de acabar el 2021. Con este ultimátum exigió la adopción de medidas para evitar que 28 millones de toneladas de agua potable –2,3 veces la capacidad de los embalses de Cúber y es Gorg Blau– se pierdan por las redes municipales de suministro. Tres años es un plazo excesivo en tiempos de sequía.

Las claves
  1. Veinte millones de euros para reducir las fugas en 2023

    El Govern invertirá, a partir del año que viene, 20 millones de euros en los diferentes municipios de las Islas para reducir las pérdidas de las redes de distribución de agua potable, según anunció en la última Conferència de Presidents. La media de fugas en el conjunto de Balears es del 27 %.

  2. Inversiones crecientes por parte del Consell

    El Pla d’Obres i Serveis del Consell de Mallorca concede una especial importancia a las obras hidráulicas en los municipios. En 2019 concedió un millón de euros en ayudas. En el período 2020-21, llegó al millón y medio. Para el período 2022-23 ya lleva concedidos casi 400.000 euros.

  3. Coste económico, energético y ambiental de extraer

    Para la directora general de Recursos Hídrics, Joana Maria Garau, «no podemos permitirnos perder tanta agua no sólo por el caudal desaprovechado, sino por el coste económico, energético y ambiental de las extracciones. Estamos desperdiciando recursos más allá del agua que se pierde por la red».

  4. Más de dos veces la capacidad de Gorg Blau y Cúber

    Con datos de 2019, las pérdidas de las redes municipales de agua potable sólo de Mallorca equivalían a 2,3 veces la capacidad de los embalses del Gorg Blau y Cúber, en Tramuntana. Las pérdidas sumaron 28 hectómetros cúbicos de 106 inicialmente extraídos y aportados a las redes.