De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Julia Fekiacova, Natalia Figueroa, Juan Carlos Bastida, Martina Foz y Estefanía Ríos. | Marina J. Ramos

Pasado el grueso de las vacaciones de verano, septiembre se postula como un mes híbrido, entre vacaciones y vuelta al cole. En las últimas semanas, en la Península se han ido sumado voces de padres que piden, ya de cara al próximo curso escolar, que el inicio de las clases se adelante al 1 de septiembre, con el objetivo de facilitar la conciliación laboral y hacer confluir el regreso a la oficina y a las aulas. Encuestadas a pie de calle por este periódico, la mayoría de familias muestran un apoyo total a la medida, pero se hallan también posturas críticas.

Amelie va a empezar 1º de Educación Infantil. Aunque disfrutaba este miércoles del tobogán del parque, tiene ganas de empezar «en el cole de mayores». Sin embargo, su madre, Estefanía Ríos, ya sufre para poder compaginar las obligaciones laborales con el calendario escolar: «Es imposible conciliar. Hay que pedir vacaciones para poder estar con los niños o contratar a alguien». Ante los quince días sueltos de principios de mes, se ha visto obligada a pedir vacaciones. También ha consultado los campus de verano, pero, además de caros, «algunos ni siquiera abren este mes». Juan Carlos Bastida, papá de Paula, de 4 años, y Juanma, de 1 año, ha hecho malabares para poder cuidarlos estos días, cambiando turnos, haciendo menos horas en el trabajo y pidiendo días de vacaciones. Empezar a mediados de mes le cuesta dinero y está «totalmente a favor» del cambio propuesto en el calendario escolar.

Estefanía Ríos y Juan Carlos Bastida.
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Natalia Figueroa es otra de las partidarias. Su hija menor ha comenzado la guardería el primero de mes, mientras que la mayor sigue a su cargo durante diez días más antes de empezar las clases en el colegio. Ahora no trabaja, pero de cara a próximos años teme acabar recurriendo a campus de verano, «que en centros concertados, como al que va mi hija, te llegan a costar unos 500 euros al mes», critica. «Si tienen que ir las dos, es impagable». M. A. es monitora infantil y cuida durante el verano de niños de entre 4 y 8 años. En estas semanas de septiembre nota un trasvase de pequeños, entre los que acuden por primera vez «porque los padres no saben dónde meterlos» y los que se despiden, al coger sus progenitores vacaciones para aprovechar los últimos coletazos del estío y preparar la vuelta al cole.

Natalia Figueroa.

Aunque la mayoría apoya la medida propuesta por familias de la Península, también los hay quienes ven con buenos ojos los días establecidos, como Ana Amador, madre de una nena de dos años: «A mí me va bien la fecha en la que empiezan. Puedo compaginarlo, yendo a un campus o a escuelas de verano», apunta y cuestiona que, de comenzar antes, deberían de acabar el curso a principios de junio, con lo que se generaría el mismo problema. Además, subraya que en la primera quincena se septiembre hace demasiado calor para tener a los niños encerrados en las aulas.

En comparación, España es de los países europeos que más tarde empieza el curso. Solo Portugal, Bulgaria, Luxemburgo y Malta lo hacen la segunda quincena de septiembre, como España. Por contra, la mayoría de los países de la UE regresan a clase a principios de mes e incluso algunos, a finales de agosto.

El apunte

¿Cuándo es la vuelta al cole?

Casi todas las comunidades empiezan las clases entre el 8 y el 12 de septiembre, siendo Cataluña la que más adelanta el inicio de curso, al 5 de septiembre. En Baleares será el 12 de septiembre para los ciclos de Educación Infantil, Primaria, ESO y bachillerato. Los alumnos de Formación Profesional (FP) no volverán a las aulas hasta el 23 de septiembre, once días después que el resto.