«Rusos, asesinos», una pintada en una calle de Mallorca.

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La rusofobia se extiende por Mallorca. Desde que se inició la invasión de Ucrania, el pasado 24 de febrero, los rusos residentes en la Isla perciben un sentimiento de rechazo, especialmente por parte de la colonia ucraniana.

«Hemos pasado de ser amigos a enemigos», explican algunos de ellos, que quieres guardar el anonimato por miedo a represalias. «Estamos mal vistos en nuestro entorno y sobre todo en las redes sociales. Antes compartíamos grupos de whatsApp con los ucranianos y ahora ellos abren sus propios grupos. Antes no había división. Ahora nos culpabilizan de todo», añaden.

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Pintadas acusándoles de asesinos, manchas rojas en la placa del consulado de Rusia en Baleares y grafitis a las puertas de sus viviendas son las muestras de esta rusofobia. Además, explican que les prohíben la entrada en centros de belleza regentados por ucranianas o incluso a los niños en diversos talleres o actividades extraescolares. En los colegios, los menores rusos también dicen sentir cierto rechazo de otros niños que les reprochan su nacionalidad: «Eres ruso y los rusos sois muy malos, estáis matando a gente». Los padres saben que estas acciones no son culpa de los pequeños, «ellos sólo repiten lo que oyen a los mayores», sentencian.

Tinta roja en la placa del consulado de Rusia, en Mallorca.

También se les veta, en algunos trabajos. Aportan de prueba una publicación de Facebook donde se prohíbe contratar a bailarinas rusas.

Hacen un llamamiento para que se frene este rechazo, ya que, aseguran, que ellos no están de acuerdo con el conflicto armado y sólo quieren ayudar al pueblo ucraniano.