Victòria Crespí.  | M. À. Cañellas

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Victòria Crespí (sa Pobla, 1984) es la titular del Juzgado de Primera Instancia número 24 de Palma.

Usted es una juez con los dos apellidos mallorquines y celebra las vistas y redacta las sentencias en catalán. Es noticia.
— Sí, es noticia porque solo lo hacemos dos jueces, de los cerca de 200 que trabajamos en Balears. El otro es Gabriel Fiol, que preside la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia.

Pues no tendría que ser noticia.
— Si la lengua catalana estuviera normalizada no lo sería. Cierto, no tendría que serlo, pero lo será y durante mucho tiempo porque aun queda un largo camino por recorrer.

Dice que sus juicios son en catalán. ¿Esto significa que usted habla siempre en la lengua de aquí y que cada uno se expresa en la lengua que desea?
— Efectivamente. A ver: si alguien no me entiende enseguida giro la lengua porque los ciudadanos deben entenderme, y además lo dice la ley. Pero si no me dicen que no me comprenden, hablo en catalán. El resto de personan pueden hablar como deseen.

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¿Ha encontrado actitudes hostiles por cuestión de lengua?
— La gente no suele mostrarse hostil con el juez. Solo en casos muy puntuales. Al fin y al cabo, el catalán es una lengua oficial.

Dice que aun queda mucho para que el catalán se normalice en la justicia. Pero, ¿y la campaña que hoy se presenta?
— El objetivo es comenzar a andar el camino. La situación del catalán es muy pobre. Mucha gente que viene a los juicios ni siquiera saben que tiene el derecho de hablar en catalán. Cuando ven que yo lo hablo, se sorprenden. Y luego hay una inercia: la docencia del derecho se hace en castellano y supone un esfuerzo aprender en catalán unos términos que se han aprendido en castellano. Además, la función pública no es una opción muy exitosa en Balears; buena parte del funcionariado de Justicia es peninsular.

En un juicio, pues, cualquiera puede hablar en catalán sin restricciones, ¿verdad?
— Así es, y si no es entendido puede pedir un intérprete, aunque nadie lo hace porque dilata el proceso y la gente quiere marchar. Pero poder expresar tus problemas en tu lengua es más fácil; aunque seamos bilingües, con la lengua materna nos sentimos mejor. Es un derecho; y solicitarlo no debe asociarse en ser un radical. Tenemos que romper esta idea.

Parece que lo adecuado habría sido que la normalización lingüística se iniciara en los años 80, ¿no? Usted es partidaria de transferir las competencias a la Comunitat Autònoma?
— Sí, sería muy positivo, y no solo por el catalán. Si estuvieran transferidas, la CAIB gestionaría la oficina judicial, donde hay falta de personal. Hemos tenido mesas vacías por falta de titulares e interinos, y esto se habría podido corregir. Además, como más cercana es la administración, más rápido se conoce los problemas. Desde Madrid hay muchos puentes.