Imagen de María del Mar y su hija en la embarcación, rumbo Barcelona. | Redacción Digital

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Nada más descolgar el teléfono, María del Mar nos expresa su desesperación: «Esto es una pesadilla. Nos han dejado tirados como perros». El barco en el que viaja con su bebé tenía que zarpar de Palma, dirección Barcelona, a las 11:30 del miércoles. En el momento de la entrevista son las 20:10 horas y el ferry está saliendo de Ibiza para encarar el tramo final de esta odisea.

María del Mar es una de los 800 personas con destino Ibiza, Barcelona y Valencia que este miércoles se han visto afectadas por importantes retrasos cuando se disponían a viajar con un ferry de la naviera GNV.

«Al llegar al Puerto de Palma ya hemos visto que algo no iba bien. Eran las 11:30 y todavía no estábamos en el ferry», explica. Aunque los pasajeros todavía desconocían el motivo del retraso, tres casos positivos entre los tripulantes del ferry GNV Bridge han sido la causa que ha propiciado el cambio de barco y el posterior retraso. «Al principio nos han dicho que nuestro ferry se había estropeado. Yo he visto que cerraba las puertas y funcionaba con normalidad... más tarde ya nos hemos enterado del motivo real», añade.

Tras la incidencia, la naviera ha decidido juntar a los pasajeros de los diferentes destinos en la misma embarcación, el GNV Sea Land. «Nos han juntado a todos. Íbamos a ir directos al Puerto de Barcelona pero al final hemos tenido que hacer escala en Ibiza. Los que van a Valencia se tendrán que quedar en Barcelona», explica.

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Con la cobertura del teléfono al límite, María del Mar se apura en describir la situación «lamentable y de incertidumbre» que están viviendo los pasajeros en el interior del barco: «Hay muchísima gente aquí dentro. Todo el mundo está tirado por el suelo ya que no hay butacas suficientes. Es penoso, no hay medidas sanitarias ni nada».

La falta de comida y agua es otra de las quejas entre los pasajeros. «Me he quedado sin leche para mi hija y al principio no me ofrecían nada. El bar y la tienda estaban cerrados. Al final, tras un pequeño motín, han accedido a repartir agua y comida a las 19:30 horas. La tripulación y en especial la capitana, lejos de ayudar, parece que se reían de la situación», declara.

María del Mar, que por fin ha logrado leche para su hija, se centra ahora en otra de sus grandes preocupaciones: «¿Qué voy a hacer al llegar a Barcelona? Mi destino final era Tarragona. He perdido el tren, no tengo a nadie y hay toque de queda. No me ofrecen solución alguna... no sé que hacer. Si no me dan soluciones voy a llamar a los Mossos al llegar».

Está previsto que la embarcación atraque en el Puerto de Barcelona a las 02:45 de la madrugada de este jueves.