Cartel antivacunas en Palma. | Redacción Digital

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«¿Ratas de laboratorio? No, gracias». Es el eslogan de los carteles en contra de las vacunas del coronavirus que han aparecido en algunas calles de Palma. La iniciativa está promovida por el grupo Baleares Acción, negacionistas de la pandemia y que cuenta con una docena de miembros fijos en Mallorca.

La noticia de los casos de trombos relacionadas con la vacuna de AstraZeneca y Janssen ha puesto más en el centro de la actualidad los movimientos negacionistas y en contra de las vacunas. Días después de que la Agencia Europea avale el uso de este dos fármacos, las imágenes antivacunas han aparecido en las calles céntricas de Palma, como las Avingudas o Sant Miquel. Además, de asegurar que no son «ratas de laboratorio», acompañan el cartel con supuestos «efectos secundarios», ninguno de ellos avalados por la autoridades sanitarias ni por la ciencia.

Además de empapelar Palma, el colectivo ha convocado una manifestación este sábado en la Plaza de España, a las 18 horas, para protestar por las restricciones del Gobierno, el uso obligatorio de la mascarilla y las vacunas.

El rechazo a las vacunas anticovid por miedo a los efectos ha resurgido en España tras la crisis de AstraZeneca y Janssen. El 25,3 % de los españoles que no están dispuestos a vacunarse contra la COVID-19 cuando llegue su turno no quiere hacerlo por miedo a los efectos secundarios y a que tengan riesgos para la salud, según el barómetro de abril del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Este grupo representa al 1,8% de la muestra de casi 4.000 personas entrevistadas en toda España.

Según el barómetro de abril del CIS, la principal razón por la que se rechaza la vacuna es la desconfianza en las mismas, pues el 34,6 % alude a este motivo cuando se le pregunta. La segunda razón es el mencionado miedo a los efectos secundarios, y la tercera es la incredulidad que mantienen algunos encuestados en cuanto a su eficacia (el 5,2 %).

Aún así la cifra sigue siendo positiva, ya que entre quienes aún no han sido vacunados, el 82,8 % está dispuesto a hacerlo cuando llegue su turno, frente al 6,2 % que apunta a lo contrario.