La plataforma Pulmó Verd congregó a residentes de las zonas cercanas para mostrar su oposición al proyecto, una postura compartida por el Ajuntament de Marratxí. | Redacción Local

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La oposición al parque fotovoltaico de Son Bonet, expresada por los vecinos y el propio alcalde de Marratxí, ha puesto el foco en un problema extendido: ¿existe una planificación energética unificada y coherente? Hay quien muestra reservas sobre ello.

En las últimas horas los representantes del GOB se han reunido con el Director General de Energía del Govern para pedirle que ejecute sus competencias en términos de planificación de infraestructuras energéticas en coordinación con el Consell de Mallorca, que es el órgano dotado de competencia en ordenación territorial.

Los ecologistas identifican una auténtica «avalancha de solicitudes de parques fotovoltaicos en suelo rústico en Mallorca» en la que la iniciativa del espacio gestionado por AENA supone el último ejemplo. Los representantes del GOB muestran sus reticencias a la iniciativa, porque según apuntan, «la planificación energética, con las implicaciones territoriales que comporta, no puede venir impuesta por la iniciativa de lucro empresarial, sino por una política fuerte enfocada a la soberanía energética y en el marco de una transición hacia un modelo menos intensivo en consumo de energía», los pilares que por otra parte han inspirado la vigente Ley de Cambio Climático y transición energética.

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El pasado fin de semana numerosos vecinos de la zona cercana a Son Bonet acudieron a la convocatoria de la plataforma Pulmó verd, impulsada por Manel Gomáriz, quien recalcó que están a favor de las renovables, aunque son partidarios de que estas no se instalen en este lugar, que ha adquirido con el tiempo un uso social y ejerce de pulmón verde para las colindantes localidades del Pont d'Inca y Pla de na Tesa.

Imagen que detalla algunos de los parques fotovoltaicos propuestos en suelo rústico. Fuente: GOB.

Además de los parques fotovoltaicos, el GOB recela de los proyectos de hidrógeno previstos en Lloseta y Alcúdia, este último anunciado recientemente por Endesa, y que toman posiciones de cara a beneficiarse de la posible llegada de los fondos europeos de Next Generation.

No obstante, los ecologistas quieren remarcar que esta tecnología, que «se está posicionando desde el mundo empresarial e industrial como "verde"», parte de un proceso de hidrólisis del agua no exento de impactos ambientales, y en general muestran excepticismo ante algunas de las propuestas de reindustrialización que surgen del tejido industrial.