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Algunos hosteleros de Mallorca, los que pueden, levantan la persiana este miércoles sin muchas esperanzas puestas en el take away. Es uno de los sectores afectados por las nuevas medidas que han entrado en vigor ante la elevada incidencia de la COVID-19 y que ordena el cierre de bares, restaurantes, grandes superficies y gimnasios en la Isla, también en Ibiza. El cerrojazo ha crispado especialmente al sector hostelero, que este martes se manifestó multitudinariamente por las calles de Palma en señal de protesta y para pedir la dimisión de Francina Armengol, pero hasta final de mes las nuevas restricciones obligan a parar a otros sectores que tenían sus esperanzas puestas en sacar algo de rédito a las rebajas de enero. «Es lo único que nos queda, pero tampoco sabemos muy bien si va a merecer la pena. Probaremos un par de días, veremos si la caja compensa abrir y todos los gastos que supone», valora la propietaria de un bar de Palma.

El último paquete de medidas aprobado para tratar de frenar las altas cifras de contagios en Mallorca, con una incidencia acumulada este lunes de casos por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días, se mantendrá inicialmente durante quince días, dos semanas en las que, entre otras cosas, desaparecen las terrazas, que en estos últimos meses «han permitido mantener algo la actividad». Este miércoles, con las sillas y las mesas retiradas, los bares habilitaban pequeñas ventanillas para dispensar cafés y meriendas. «Al menos hasta ahora la gente se podía sentar en la terraza y comer algo, incluso con frío. Ahora si ya ni se pueden sentar no vendrán», lamentan. «La situación ha provocado que ya de por sí tengamos menos clientela. En estos 15 días calculamos que tendremos más pérdidas, al menos del 70%».

Otros bares han optado por no abrir. «A muchos no les merece la pena, las cuentas no salen y también depende mucho del tipo de clientela que tengas», exponen. Pero sin duda la imagen del día es la de las colas a las puertas de estos establecimientos.

Las previsiones para los restaurantes no son mucho mejores. Así lo manifestaron este martes muchos afectados y algunos de ellos lo continúan denunciando este miércoles en medios nacionales:

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Los restaurantes, durante estos próximos días, sólo podrán servir para llevar o con entrega en domicilio; pero muchos de ellos lo descartan porque tampoco tienen este servicio preparado o no les compensa.

Compra online

Durante el confinamiento, ya fueron muchos los consumidores que optaron por la compra online, un servicio que se ha fidelizado entre los consumidores. El cierre de muchos establecimientos por estas nuevas restricciones deja a empresas con este tipo de venta como única alternativa, al no ser considerados sus productos como esenciales -que son las telecomunicaciones, la alimentación y los productos de higiene-. Y, además, preocupación entre los trabajadores.

El Fan Mallorca, vacío, tras la entrada en vigor de las medidas. FOTO: T. Ayuga
Las grandes superficies bajan la persiana ante la entrada en vigor de las restricciones Las grandes superficies bajan la persiana ante la entrada en vigor de las restricciones

El Govern balear ha marcado una primera fecha para revisar estas medidas, el 30 de enero, aunque la consellera de Salut, Patricia Gómez, ya advirtió que en quince días no se podían medir los efectos de estas restricciones. Cabe señalar que durante los próximos quince días tampoco están permitidas las reuniones sociales y familiares entre no convivientes, aunque la medida tiene excepciones.