Las clases presenciales tal como se han conocido hasta ahora no se repetirán en el próximo curso. | M. À. Cañellas

90

La decisión de la Conselleria d’Educació de establecer, a partir del 25 de mayo, una vuelta voluntaria a las clases presenciales para los cursos finales de ESO, FP, Bachillerato y Educación Especial, además de toda la Educación Infantil si se alegan problemas de conciliación, despertó este martes las críticas generalizadas de la comunidad educativa.

El presidente de la Federació d’Associacions de Pares i Mares (FAPA) de Mallorca, Albert Lobo, consideró que «la medida parece un tanto incongruente. No tenemos muy claro el criterio pedagógico ni la cuestión logística de ofrecer clases presenciales y telemáticas al mismo tiempo. La posibilidad del alumnado de Infantil de volver a las aulas, si se justifica una falta de conciliación, se nos queda corta. Debería ampliarse a los alumnos de Primaria, que corresponden a la mayoría de las familias. Los alumnos de Primaria, entre 6 y 14 años, tampoco se pueden quedar solos en casa, no pueden quedar desasistidos. Y, evidentemente, ya no vale la solución de llevar los niños a los abuelos, que son una población de riesgo».

Para Lobo, «el criterio sanitario está muy claro, pero no puede ser el único. La Conselleria debe tener en cuenta la realidad. Precisamente, Educació prevé una vuelta a las aulas para los cursos que tienen más asentado el seguimiento telemático, tal como reconoce la propia Conselleria. Todos sospechamos que se ha dejado a Primaria fuera de la opción de volver a clase porque es la etapa educativa con más alumnos y sería más complicado organizar los espacios mínimos».

Por su parte, Cosme Orell, secretario de Ensenyament Públic del sindicato STEI, manifestó que «la medida es imposible o inviable. No hay ninguna garantía de que los centros no actúen como foco de contagio. Si no hay tests, no se puede seguir adelante, y menos sin una mínima información sobre los métodos de desinfección de los centros ni sobre el uso de mascarillas y guantes».

Para el representante sindical, «resulta un tanto absurdo que nos hayamos adaptado a un final de curso telemático y que la propia Conselleria haya repartido 3.000 Chromebooks para cambiarlo todo por tres semanas o, en la práctica, 20 días hábiles. Creemos que sería mucho más efectivo dejar acabar el curso como hasta ahora y ponerse a preparar, entre todos, cómo será el próximo, teniendo en cuental, tal como dice la ministra, Isabel Celaá, dos posibles escenarios: con o sin vacuna. Otra cuestión a tener en cuenta es si, con la vuelta a las aulas, un alumno, un docente o alguien de administración y servicios presenta los síntomas del coronavirus. Y en Infantil, va a ser muy difícil eviatr que dos alumnos se junten».

Noticias relacionadas

Orell también tiene sus dudas sobre la manera de poner en marcha la vuelta a las aulas «sin aumentar la plantilla docente para hacer un doble trabajo: presencial y telemático. En este último trimestre, los docentes están realizando jornadas muy largas e intensas. Por cierto, habrá que preguntar al conseller, Martí March, si hay que fichar por ellas».
Orell añade que «somos conscientes de la complicación de la situación y de los problemas de conciliación de las familias, pero los centros educativos no están para solucionarlos ni para prestar servicios asistenciales».

Por su parte, el sindicato ANPE rechazó también el retorno a las aulas «sin negociación previa y con una falta de protocolos y garantías sanitarias que suponen un riesgo innecesario».

«Tenemos problemas y no podemos duplicar espacios y plantillas»

El presidente de la Associació de Directors de Secundària, Joan Ramon Xamena, se mostró comprensivo «con los problemas que sufrimos todos, docentes y progenitores, pero en los centros se plantean cuestiones como la desinfección o el precintado de ordenadores, instrumentos, material de educación física, pomos de puertas o el transporte escolar.

Nos enfrentamos cada día a incertidumbres y no podemos duplicar plantillas y espacios. Esperamos de instrucciones claras sobre lo que tenemos que hacer, sin ambigüedades».