Explotación sexual infantil (ESI). Cuando se sospecha de un ESI se especifica en las observaciones del RUMI y se envía el caso a Fiscalía de Menores que abrirá diligencias para investigarlo. En la memoria de 2018 tenían tres casos registrados. | ARCHIVO

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En toda la comunidad balear existen 4.417 notificaciones de sospechas de maltrato infantil, ya sea a nivel psicológico, físico, por negligencia o mediante abusos sexuales, según recogió el Registro Unificado de Maltrato Infantil (RUMI) en datos de 2018.

Una cifra que ha ido creciendo año tras año y que es de las más altas del Estado teniendo en cuenta que el RUMI es una herramienta de control a nivel estatal que aporta notificaciones de maltrato confirmadas y sin confirmar en cada Comunidad Autónoma. En Baleares se puso en marcha el año 2010 y se ha ido activando y fomentando (sobre todo desde el año 2016) con la formación de los actores implicados para facilitar que lo conozcan y lo utilicen, de manera que si en el año 2014 hubo 1.563 notificaciones, en 2018 ya se hicieron 4.417.

Las cifras llevan a una pregunta obligatoria ¿hay más maltrato o se denuncia más? Tanto la conselleria de Afers Socials que gestiona el Registro, como la Fundación RANA de víctimas de abusos en la infancia, creen que es porque se ha visibilizado mejor y hay más registros.

De estos niños con alerta, al menos en 2.396 de los casos tienen una notificación, es decir, en hasta 1.352 menores se ha registrado más de un tipo de maltrato. Los profesionales que los detectan y tienen acceso a este método de control telemático que se hace a través de ordenador, son aquellos que tienen contacto directo con los menores. En 2018 el grueso de las notificaciones las hicieron desde el ámbito educativo (1.123), seguido de los servicios sociales municipales (868), profesionales de la sanidad (179) o la policía (166).

Cuando se produce una sospecha, ésta debe confirmarse o descartarse según la evolución de cada niño. Dentro de cada uno de los ítems que maneja el RUMI las sospechas se separan por tipología, si bien son leves o moderadas, o se consideran graves o muy graves. «Las notificadas como graves son las que después son más susceptibles de confirmarse», explica la consellera Fina Santiago, responsable del registro en Baleares.

En función de los indicadores de cada caso, se lleva ante sanidad, protección de menores o ante la fiscalía como son las sospechas de explotación sexual. En cada expediente se especifica si el caso se descarta o sigue el control aunque no hay un registro total de casos confirmados.

El RUMI además de para hacer una radiografía de la situación, también permite distinguir por edades o género además de especificar la tipología del maltrato y su gravedad.