Tamara Beier, presidenta de Ningún niño sin terapia. | Alberto López

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Tamara Beier preside la asociación Ningún niño sin terapia. Su pequeño, de 7 años, es autista y cada vez tiene más problemas para poder seguir acudiendo a clase, en un aula ordinaria en Santa Maria. Como muchos otros niños, explica, «acaban segregándoles a centros especiales porque al final les da más trabajo y problemas que, por ejemplo, un niño con dislexia».

En este 2 de abril, Día Mundial del Autismo, Tamara, como otras madres, se unen para tratar de concienciar sobre este trastorno, para reclamar una integración real. «En el momento que lo aislamos, ya no es uno más y los demás niños ya no se benefician de lo que es tener un compañero con unas condiciones diferentes a las suyas», cuenta. En el vídeo de esta información explica la situación que viven muchas familias en Baleares y que tira por tierra todos los pasos que se han dado por la integración.

Desde Ningún niño sin terapia van a seguir luchando para que los niños con autismo que se integran en aulas ordinarias no se vean desatendidos. «Seguiré luchando por los niños que vienen detrás».

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Este martes, Palma, como otras ciudades españolas, se iluminará de color azul por el autismo, en un acto simbólico que en todo el país ha organizado el movimiento asociativo.