Una delegación mallorquina se desplaza a Roma para el consistorio en el que Luis Ladaria será creado cardenal

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Religiosas de la Pureza de Palma, los presbíteros Marià Gastalver, Bartomeu Villalonga y Manuel Redondo, entre otros.

Religiosas de la Pureza de Palma, los presbíteros Marià Gastalver, Bartomeu Villalonga y Manuel Redondo, entre otros.

28-06-2018 | Josep Pons Fraga

Una delegación de la diócesis de Mallorca, encabezada por el obispo Sebastià Taltavull, se ha desplazado a Roma para asistir este jueves por la tarde al consistorio ordinario de San Pedro y San Pablo en el que el papa Francisco creará catorce nuevos cardenales, entre ellos el jesuita mallorquín Luis F. Ladaria Ferrer.

Participan en esta delegación la consellera de Hacienda del Govern balear, Catalina Cladera; Katy Coll, directora insular de Patrimonio del Consell de Mallorca, una amplia representación de la familia Ladaria y un grupo de fieles mallorquines. Acompaña al obispo Taltavull el vicario episcopal Marià Gastalver.

La ceremonia darà comienzo a las 16 horas en la capilla papal de la basílica de San Pedro. El pontífice entregará el capelo y el anillo a los nuevos integrantes del exclusivo colegio cardenalicio.

Al concluir tendrá lugar un encuentro con los nuevos cardenales al que asistirán familiares, amigos y colaboradores.
Este viernes, a las 9.30 horas, junto con el papa Francisco, los nuevos purpurados concelebrarán la misa solemne de San Pedro y San Pedro.

Luis F. Ladaria Ferrer (Manacor, 1944), el mallorquín con mayor rango eclesiástico en la historia de la Iglesia católica, es el quinto cardenalnacido en la Isla. Después del dominico Nicolau Rosell (1326), Antoni Cerdà (1390-1459), Jaume Pou (1497-1563) y el más conocido, Antonio Despuig Dameto (Palma, 1745-Lucca, Italia, 1813), Ladaria formará parte del exclusivo colegio cardenalicio.

El papa Francisco dio a conocer el nombre del jesuita de Manacor el pasado 20 de mayo al anunciar un consistorio para la creación de catorce nuevos purpurados, once de ellos con derecho a voto porque tienen menos de ochenta años.

Ordenado arzobispo en la basílica romana de San Juan de Letrán en 2008, Luis F. Ladaria descubrió su vocación durante los estudios que cursó en el colegio de Montesión de Palma, con el que mantiene una estrecha vinculación.
Al contar 74 años, puede participar como elector y también ser elegible en el próximo conclave, que, tras el «extra omnes», designará en la Capilla Sixtina al sucesor del pontífice argentino, jesuita como Ladaria.

Trayectoria

Ladaria desempeña en el Vaticano funciones y responsabilidades de mayor peso que el cardenal Despuig porque la situación de la Iglesia ha cambiado profundamente del siglo XVIII a la actualidad. En la Curia romana de finales del 1700, Antonio Despuig ejerció como auditor del Tribunal de la Rota, fue secretario del cónclave y en 1803 creado cardenal por Pío VII.

El papa Bergoglio ha confiado la dirección de la línea teológica y doctrinal de su papado a Luis Ladaria, tras nombrarlo, en julio de 2017, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el dicasterio más relevante y trascendental de la Santa Sede. Su función, según la Constitución Apostólica sobre la Curia Romana «Pastor bonus», promulgada por Juan Pablo II en 1988, consiste en «custodiar la correcta doctrina católica en la Iglesia».
Además de prefecto de esta congregación, Ladaria Ferrer preside la Comisión Pontificia «Eclesia Dei», la Comisión Pontificia Bíblica y la Comisión Teológica Internacional. Con una sólida preparación teológica y gran capacidad de trabajo, es doctor en Derecho por la Universidad de Madrid y en Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, donde ejerció como profesor de Teología Dogmática y vicerrector de 1986 a 1994.

Luis Ladaria ingresó en la Compañía de Jesús con 22 años, siendo ordenado sacerdote en 1973. Tras completar sus estudios de Filosofía en Comillas y los de Teología en la Universidad de Sankt Georgen, en Frankfurt, se doctoró en la Gregoriana de Roma. En la Santa Sede ha confirmado su prestigio como miembro de la Comisión Teológica Internacional, desde 1992, nombrado por Juan Pablo II, y como consultor de la Congregación para la Doctrina de la Fe, en 1995, por designación de este mismo pontifice.

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