El resultado de una poda de árboles en la Plaça del Mercat.

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Son muchas las quejas y protestas que ocasionan -sobre todo en las redes sociales- las frecuentes talas y podas de árboles que realiza el Ajuntament en las calles y plazas de Palma y desde el área de Infraestructures se reconoce la preocupación por el hecho de que la ciudadanía «no está entendiendo » la necesidad de estas actuaciones, según su responsable, el regidor Rodrigo Romero.

«No queremos ser vistos como arboricidas, ni promotores de las talas, sino como conservadores del patrimonio», reconocía recientemente la responsable del Servei de Parcs i Jardins de Cort, Inma Gascón. Gascón es ingeniera agrónoma, una técnica que junto a otros técnicos son los que toman las decisiones de podar y talar ejemplares. «Porque estas decisiones no son nunca políticas, sino técnicas, la prioridad es cuidar el patrimonio verde y velar por la seguridad de las personas », enfatiza Romero.

Mala ubicación

Pero, entonces, qué está pasando para que sean necesarias tantas talas o podas. La respuesta incluye diversas causas. Una primera sería que menos de un tercio del arbolado de las calles de Palma está bien ubicado. La estrechez de muchas calles y la presencia de voladizos son un problema para los árboles.

En Palma hay en estos momentos 56.687 árboles en alineaciones viarias y zonas verdes, pero solo el 28 % de estos ejemplares está realmente bien colocado para que el árbol crezca con garantías, «lo que implica un trabajo de reordenación y de repensar la ciudad que hemos puesto en marcha», indica el edil.