El excomisario de la Policía Local de Palma, Rafael Estarellas, a su llegada este lunes a los juzgados. | Alejandro Sepúlveda

El excomisario de la Policía Local de Palma Rafael Estarellas, investigado por la trama de presunta corrupción urdida en el cuerpo, ha negado que consintiera encriptar un archivo que contendría datos confidenciales obtenidos mediante el seguimiento de políticos y empresarios y que, según el juez instructor de la causa, podría conducir a nuevas fuentes de prueba.

El encausado ha sido interrogado este martes en el Juzgado de Instrucción número 12 y, en su comparecencia, ha manifestado que era consciente de auspiciar que la documentación fuese cifrada mediante una clave, pero ha aclarado que aquélla no hacía referencia a ningún tipo de espionaje a políticos sino que afectaba a otras áreas de la Policía.

Tal y como ha incidido al respecto a preguntas de su letrado, Gerard Palmer, el archivo en cuestión, de diez gigas y hallado en el ordenador utilizado por la agente Francisca García -también investigada-, fue encriptado para que la información fuese gestionada de la forma más confidencial posible, si bien ha señalado que no se utilizó mucho.

Precisamente, también declaró este lunes la propia García, quien negó del mismo modo disponer de información privilegiada en relación a determinados políticos. La agente recordó que, con la connivencia de Estarellas, solicitó al departamento de Informática de la Policía una contraseña para el archivo, negando sin embargo ilegalidad alguna ni ánimo de ocultación en ello.

Tanto Estarellas como García fueron excarcelados la pasada semana, después de que el juez decretase prisión sin fianza para ambos el 13 de diciembre y su defensa recurriera esta decisión ante la Audiencia Provincial de Baleares.

En el caso de Estarellas, el juez le imputa presuntos delitos de homofobia, coacciones, amenazas, tráfico de drogas, ocultación de pruebas, prevaricación y omisión del deber de perseguir delitos, cuya comisión niega tajante el encausado.

Los dos efectivos policiales, junto a otros tres agentes de la Policía Local, fueron arrestados el 12 de diciembre a raíz de los episodios vejatorios e insultos homófobos que habría sufrido una agente durante dos años, hechos en los que tanto Estarellas como el resto de efectivos policiales niegan haber intervenido.

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Estarellas niega los hechos

Es más, el excomisario asegura que en ningún momento consintió ninguna situación de este tipo como tampoco tuvo conocimiento de que ocurriera.

La propia víctima manifestó ante el juez haber sufrido vejaciones homófobas por parte de varios de sus compañeros y un trato discriminatorio dentro del cuerpo tanto en el día a día como a la hora de promocionarse. Sin embargo, los agentes niegan que reinase la homofobia entre ellos.

Se da la circunstancia de que recientemente un alto cargo del Consell de Mallorca declaró ante el magistrado que dos policías locales de paisano se personaron el pasado mes de octubre en la institución para buscarla y trasladarle, en el bar de la Administración insular, que «no pararían» hasta que una compañera -en referencia a la anterior agente- que les había denunciado «perdiera su plaza» y que «iban a por ella».

«No vamos a parar hasta enterrarla»

«No vamos a parar hasta enterrarla», llegaron a decirle. La declarante señaló que cuando les preguntó por qué no acudían al Juzgado o a la Fiscalía, le respondieron que «perro no come perro» y que «todo era un entramado» dirigido a «hundir» al PP, al concejal y diputado Álvaro Gijón y al expresidente de la formación en la capital balear, José María Rodríguez.

En varios de sus autos, el magistrado llega a aludir a las prácticas «pseudomafiosas» llevadas a cabo por una «organización criminal», en referencia a la impulsada por los agentes encausados, cuyos miembros son «auténticos maestros del engaño, la manipulación, la mentira, la ocultación y la alteración de pruebas».

Es más, el instructor se refiere a los policías investigados como personas «sin escrúpulos» y «delincuentes indignos del uniforme que visten y que tienen por bandera la coacción, la amenaza, la extorsión y la intimidación».