Gabriel Subías, a la izquierda, junto a las partes, minutos antes de la vista. | Jaume Morey

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Un representante del grupo Barceló ha negado este lunes, en el juicio en el que la administración concursal de Orizonia les reclama 60 millones de euros, que su compañía se beneficiara al comprar la aerolínea Orbest y asumir 157 agencias de viajes y a un millar de trabajadores de Orizonia en 2013.

El consejero delegado de Barceló Viajes, Gabriel Subías, ha declarado en el juicio que se celebra en el Juzgado de lo Mercantil número 1 de Palma, por la demanda de reintegración social planteada por la administración concursal de Orizonia contra Barceló.

A preguntas de si las operaciones cuestionadas por los administradores concursales fueron «un negocio redondo» para Barceló, Subías ha asegurado que el Ebitda (beneficio bruto de explotación) del grupo reflejó pérdidas de 12 millones en 2013, siguió con un millón de pérdidas en 2014 y no alcanzó beneficio, de 7 millones, hasta 2015.

Ha añadido que la red vacacional, que cuenta con 700 puntos de venta, «sigue en pérdidas».

Ha explicado que antes de que se declarara el preconcurso del grupo Orizonia, Barceló había mostrado interés por comprarlo por 60 millones de euros, cuantía que redujo a 40 millones después de que la empresa retrasara 4 días el pago de las nóminas, algo que, según Subías, «deteriora el activo y puede ser devastador» en un negocio sensible como el turístico.

Ha detallado que la situación fue «inviable» a partir de que IATA suspendió temporalmente la autorización de Orizonia para emitir billetes en febrero de 2013, una circunstancia de «efecto devastador irreversible» a la que «no hay empresa que haya sobrevivido».

Después de que Orizonia declarara preconcurso, el papel de Barceló fue «intentar paliar al máximo la situación» porque Orizonia les «interesaba» como empresa.

Ha detallado que Orizonia envió a una persona para que se pusiera en contacto con él «con la intención de vender» y preguntarle si podía ayudarles. Subías, que llevaba varios años en Barceló pero antes había sido durante 14 años el máximo responsable de Orizonia, ha dicho que le presionaron para que «ayudara a la gente».

Ha explicado que «la gran preocupación era la masa de acreedores y la parte humana, la cantidad de gente que se quedaba sin empleo de un día para otro».

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Antes de la subrogación, Barceló pidió el consentimiento de los acreedores financieros y los sindicatos. «No queríamos que se nos tachara de trabajar a oscuras», ha dicho al respecto. «En ningún caso era nuestra intención hacer nada fuera del bien común», ha añadido.

Subías ha admitido que antes de que se firmaran los contratos de subrogación, Barceló contactó «en algunos casos» con propietarios de agencias de viajes para tranquilizarlos.

«Cogimos locales que creíamos que necesitábamos y gente de confianza», ha descrito, y ha recalcado que se trataba de agencias de viajes que estaban cerradas y sin viabilidad y que tardaron 6 meses en volver a funcionar por trámites y obras.

En cuanto al criterio para elegir a qué trabajadores subrogaron (un millar de los 5.000 totales), Subías ha señalado que «tiraba de gente de confianza» y no fue «un procedimiento ordenado».

Acerca de si la oferta laboral a los trabajadores de Orizonia era siempre a la baja, Subías ha señalado que se ajustaba a las escalas de salario de Barceló.

En cuanto a Orbest, Subías ha negado que Barceló adquiriese con ella una compañía aérea y ha dicho que lo que compró fue «una AOC, una autorización» para operar, con 40 trabajadores como estructura y cuyo un único cliente era Orizonia.

Ha dicho que la inversión en Orbest fue de alrededor de 1,5 millones y que Barceló ha intentado venderla por 2 millones en varias ocasiones, infructuosamente.

Sobre un informe pericial que valora la sociedad en 47 millones, basándolo en que Orbest obtuvo un Ebitda de 35 millones, Subías ha dicho que esa cifra no se corresponde «en absoluto» con el resultado real de la aerolínea, que ha descrito como «una sociedad apalancada» en otra.

También ha declarado el que fuera responsable de control presupuestario de Viajes Iberia quien ha calificado de «absurdo» y «escandalosamente erróneo» el informe pericial que valora Orbest y ha dicho que el día que se declaró el preconcurso de Orizonia fue «el más triste» de su vida porque suponía cerrar la compañía donde había trabajado 24 años.