Mervyn King, exgobernador del Banco de Inglaterra, pasa unos días en la casa que Doug Ellis tiene en Son Vida.

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Mervyn King al fin puede tener vacaciones. El exgobernador del Banco de Inglaterra está disfrutando de su primer descanso en seis años. Y lo hace en Mallorca en la casa de su buen amigo, el expresidente del club de futbol Aston Villa, Doug Ellis, en Son Vida. Mervyn King abandonó el Banco de Inglaterra a principios de este año. Sin embargo, todavía no puede hacer ningún comentario oficial sobre el estado de la economía británica.

—¿Qué le ha parecido Mallorca?
—Es fascinante. El paisaje y la arquitectura son fantásticos. Es tan variado, y por supuesto hay el clima perfecto.

—¿Y ahora, qué hará?
—No voy a pensar en ello hasta 2014. Nos vamos a Nueva York durante tres meses y básicamente quiero descansar y luego voy a considerar cómo paso el resto de mi vida.
—¿Disfrutó el tiempo que trabajó en el Banco de Inglaterra?
—Sí, fue fascinante. Fue una experiencia fantástica y no me la habría perdido por nada. Fue un período difícil de nuestra historia y fue un privilegio estar allí.

—¿Cuánto tiempo estuvo en el Banco de Inglaterra?
—En total 22 años, los diez últimos como gobernador.

—¿Cuál diría usted que fue uno de sus mayores éxitos en el Banco de Inglaterra?
—La construcción del equipo de economistas que están trabajando en la actualidad.

—Usted ha dicho que estas vacaciones son su primera verdadera fiesta en seis años. ¿El estrés de ser el gobernador del Banco de Inglaterra debe haber sido enorme?
—No creo que el estrés sea el problema, es un trabajo muy exigente. Sin embargo, es más estresante estar en el paro con una familia que mantener que ser gobernador del Banco de Inglaterra.

—¿Pensó alguna vez que sería gobernador del Banco de Inglaterra cuando era joven?
—En abosluto. Siempre me interesaron más las ciencias, pero me di cuenta de que yo era mejor en la teoría que en los experimentos reales, así que me decanté por las matemáticas.

—¿Echará de menos el Banco?
—Voy a extrañar estar en la toma de decisiones, pero no la rutina de las reuniones diarias. Es un trabajo que no puede hacerse por mucho tiempo. Este es mi primer día de fiesta en seis años y ésta es una de las razones por las que no voy a apresurarme a tomar una decisión sobre mi futuro.

—¿Cómo era un día en su vida como gobernador?
—Pues me levantaba temprano e iba a trabajar. Por lo menos tres veces a la semana tenía actos oficiales en los que tenía que pronunciar algún discurso. El resto de noches estaba en casa trabajando. Todo giraba entorno al trabajo y desde que la crisis financiera comenzó no ha habido tregua en absoluto. Siempre había una reunión o un acto al que asistir.

—¿Recomendaría una carrera a los jóvenes en la ciudad de Londres?
—Yo creo que siempre hay que hacer algo que te apasione, y no sólo para obtener ganancias financieras. De esta forma, si se tiene éxito a pesar de que tal vez no se ha ganado un montón de dinero, uno está contento porque ha hecho lo que de verdad quería. Uno debse ser un apasionado de lo que hace.