Vicens hace un gesto con la mano rodeado de los otros acusados. g Foto: P. BOTA

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Munar niega saber nada de sobornos ni de información privilegiada en Can Domenge: «Niego rotundamente que haya habido reparto de comisiones. Nunca me han dado dinero ni para mí ni para el partido». La expresidenta del Consell contó en este caso con el apoyo de su vicepresidente, Miquel Nadal. «¿Usted y el señor Vicens deciden dar ventaja a Sacresa sin ponerlo en conocimiento de Munar y Flaquer?» Le preguntó el fiscal. «Sí», respondió Vicens.

La entonces presidenta del Consell niega que participara en el concurso más allá de las votaciones en los plenos y en la decisión de ampliar dos semanas el plazo para la presentación de ofertas: «Pensaba que se votaba un buen proyecto. Defendí la decisión que mis consellers habían tomado». Señala que habló con el entonces presidente del Govern, Jaume Matas, sobre la posibilidad de que el Consell cediera terrenos para ubicar el Palma Arena. El presidente le dijo que las negociaciones las llevaría Rosa Estaràs y, ante la mala relación entre ambas, Munar le encomendó el proyecto a Miquel Nadal. En ese momento -finales de 2004- afirma que no sabía que se disponían de esos terrenos. A partir de ahí, niega que la decisión de venderlos fuera suya: «Yo estaba enterada de que se iba a vender como una cosa más de las que me enteraba cada día. No tomé la decisión personalmente».

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Munar se enzarzó en varios cruces de acusaciones con el fiscal Juan Carrau: «Usted me intenta confundir». «Nunca hablé con ningún empresario, no conocía las bases» fueron sus frases más utilizadas. En varias ocasiones fue reconvenida por el magistrado presidente, Diego Gómez-Reino, en el sentido de que le estaban preguntando por la decisión política, no por el trámite administrativo.

Por su parte, Nadal admite únicamente que facilitó información privilegiada a Sacresa. Cuenta que en una primera reunión fueron a verle dos directivos de la empresa con el abogado Santiago Fiol. A partir de ahí intercambiaron documentos: «Tuvieron ventaja en ese momento a cambio de nada». A la vez defiende que la tramitación fue «impecable» y que él «no sabía quién iba a ganar». De ese trasiego de información responsabiliza únicamente a Vicens y a él mismo. Su papel queda limitado a esos primeros momentos, después señala que Munar le relevó de los trámites y se los encomendó a Flaquer y Vicens.

A la hora de hablar del cohecho Nadal se cerró en banda a declarar. No contestó a ninguna pregunta y hasta en una decena de ocasiones dijo que de ese tema hablará en instrucción. Lo único que llegó a manifestar: «Me extraña que si lo hubiera negociado yo, el dinero se lo den a un intermediario de Vicens al que éste no quiere ni identificar. Declararé cuando se levante el secreto».