La Lledània encabezó la procesión del Corpus, que fue seguida por los Cossiers i Cavallets. | Jaume Morey

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La procesión del Corpus Christi se celebró ayer con gran austeridad bajo la mirada de los fieles que se dieron cita en los alrededores de la Catedral de Mallorca. La manifestación religiosa más antigua de los católicos en la Isla no contó este crítico 2012 con alfombras de flores ni ramas de murta en ninguna de las paradas institucionales de Palma, como es la propia Seu, el Ajuntament de Palma o el Consell de Mallorca.

El obispo de Mallorca, Jesús Murgui, ofició una misa solemne, con la exposición del Santísimo y el canto de la oración de las Vísperas.

Tras concluir la eucaristía, pasadas las 19.30 horas, las campanas de la Catedral anunciaron la salida del templode la Custòdia con el Santísimo.

La procsión salió de la Seu sin variar su recorrido tradicional y en su camino sí encontró alfombras de flores elaboradas por los feligreses de algunas parroquias como Santa Eulàlia, amén de numerosas fachadas engalanadas con los tradicionales damascos.
Mirador, Sant Pere, Morey, Santa Eulàlia o Cort fueron algunas de las calles que recorrió la procesión antes de regresar de vuelta a la Catedral.

Todos los elementos que confieren a la procesión del Corpus su carácter peculiar dejaron satisfechas la expectativas de fieles y turistas. Entre ellos, la Lledània o cruz procesional, uno de los signos más característicos de esta procesión.
Esta cruz, que marca el inicio de la marcha, tiene forma de rosetón y está cubierta de flores realizadas con cera de colores.

En la comitiva no faltaron tampoco los Tamborers de la Sala, Cossiers y Cavallets, escolanías de varias parroquias de Ciutat, els Vermells de la Seu, así como los miembros del Capítol de la Seu y el obispo de Mallorca, Jesus Murgui.
La Custòdia con el Santísimo fue portada por la cofradía de Sant Miquel de Palma, una de las más antiguas y que data de 1941. El paso de la Custòdia por Cort tuvo lugar a las 20.20 horas.

El balcón, austero, contó con la presencia del alcalde de Palma, Mateo Isern, y el delegado del Gobierno, José María Rodríguez. A pie de calle, frente a la sede del Consell de Mallorca, también se situó la presidenta de la institución, María Salom, acompañada de la consellera de Benestar Social, Catalina Cirer, entre otros.


Al paso de los símbolos religiosos por Cort y el Consell, desde las sedes propias instituciones y desde los edificios aledaños se lanzaron, como es habitual, pétalos de flores y se arriaron las banderas.