La cooperante mallorquina, a su llegada al aeropuerto de Palma, ayer por la noche.

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Cansada y visiblemente emocionada llegó ayer por la noche a Palma Claudia Medina, la cooperante mallorquina que estaba en los campamentos de refugiados saharauis en Argelia en el momento del secuestro del también mallorquín Enric Gonyalons y otras dos cooperantes, los tres compañeros y amigos suyos.

Claudia aún tuvo que esperar un poco más para ver a su familia porque no le llegó una de sus maletas, pero nada más salir se abrazó a sus padres y hermana sin poder reprimir las lágrimas, que aún fueron más intensas cuando se le mencionó a los compañeros secuestrados, de los que aseguró acordarse mucho y esperar su pronta liberación. También acudieron a recibirla la vicepresidenta de la Associació d´Amics del Poble Sahrauí en Balears, Catalina Rosselló; el delegado en Balears del Frente Polisario, Mohamed Mustapha Teleimidi, y varios jóvenes saharauis.

Esta joven llegó a Rabuni (el centro administrativo de los campos) en enero y desde entonces residía allí, donde llevaba a cabo una labor de apoyo sociosanitario para la Associació d´Amics del Poble Sahrauí en Balears.

Por la mañana había declarado a la Cadena Ser que aunque vivía normalmente en Rabuni, donde coincidió con los tres cooperantes secuestrados, «la noche del rapto no estaba allí, me había marchado a otro campamento con un grupo de personas»

Medina debía regresar a final de año, pero decidió hacerlo ahora por su familia, aunque «en los campamentos ahora mismo hay bastante seguridad, pero es difícil la movilidad y por tanto poder llevar a cabo el trabajo». La cooperante reconocía que la normalidad «está volviendo a los campamentos, donde «a partir de ahora deberá haber medidas de seguridad más fuertes».