El barrio de 'Corea' en el Camp Redó está muy degradado. | JOAN LLADO

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El teniente de alcalde d'Urbanisme, Jesús Valls, no lleva ni dos meses en el cargo, pero ya tiene un gran volumen de trabajo. Algunos de los temas más polémicos y urgentes de la ciudad se encuentran en la cartera que le ha encargado gestionar el alcalde Mateo Isern.

Corea. El gobierno de Mateo Isern ha decidido no continuar el proyecto de Aina Calvo para Corea, es decir, la rehabilitación de la zona manteniendo los edificios. Así, lo ha confirmó el teniente de alcalde d'Urbanisme, Jesús Valls, que argumenta que el citado proyecto no es viable económicamente. «No podemos gastar más de 40 millones de euros públicos en un periodo de 20 años, sobre todo por su inviabilidad económica y porque el tema social no se soluciona», explica Valls. No obstante, aclara que mientras se concreta la solución, se derribará el bloque XIII, tal y como estaba previsto. El responsable de Urbanismo no concreta si se procederá a la demolición de todos los edificios, ya que «no tenemos la decisión tomada, pero estamos muy cerca». No obstante, puntualiza que «el proyecto de derribar todos los edificios pasa porque haya una inversión y en estos momentos las arcas públicas no se lo pueden permitir. Sabemos que esa problemática social, económica y urbanística debe tener una solución que, pase por donde pase, la mejor opción sería poder construir un barrio nuevo». Para ello, contempla a la iniciativa privada como eje posibilitador de este proyecto.

Respecto a la subvención de los fondos Feder que ha recibido el proyecto, Valls sostiene que «hay que aprovechar todos los fondos, pero el encorsetamiento económico no puede determinar el futuro de un barrio tan importante de la ciudad». Así, estudian como encajar esta subvención en el nuevo proyecto.

Lluís Sitjar. Otro de los frentes abiertos que se ha encontrado Valls es el Lluís Sitjar. En este sentido, señala que el pasado 18 de julio se terminó de notificar a los 666 propietarios del Lluís Sitjar, por lo que el 18 de septiembre acaba el plazo para iniciar las obras de demolición, que tienen que estar terminadas en seis meses. Respecto al proyecto del Mallorca para el Lluís Sitjar, destaca que supone una inversión de 200 millones de euros, que el Club dijo que acreditaría su solvencia. «Estamos a la espera de que nos digan algo, dispuestos a dar salida a estas soluciones siempre que haya viabilidad económica», sostiene.

Fachada marítima. Más complicada es la situación en la fachada marítima. En este sentido, señala que está prevista una reunión «inminente» con Núñez y Navarro, con la finalidad de encontrar «la mejor solución para Palma». No obstante, puntualiza que «hay una espada de Damocles que nos hemos encontrado, la anulación del contrato de contra venta de enero de 2005, cuando Gesa-Endesa vende sus terrenos de la fachada marítima a Josel y que condena al pago de 85 millones de euros, más intereses y costas. Entiendo que Núñez y Navarro lo que quiere es cobrar». El edificio Gesa está dentro de las negociaciones. «A mí particularmente me parece que Gesa no es un edificio imprescindible para el patrimonio de interés cultural de la ciudad. No obstante, en estos momentos no podemos asumir a coste de las arcas públicas un derribo que sería millonario. Dentro de la solución global entra la solución del edificio de Gesa». No obstante, asegura que «son temas tan importantes que no los va a decidir el regidor de Urbanisme, colaborará, pero también son de Consell y Govern».

Seguridad Jurídica. Una de las prioridades de Valls es la seguridad jurídica. «Queremos aliarnos con el sector privado, desatascar muchos temas, que dentro de la legalidad se pueden desarrollar, porque todos esos proyectos conllevan creación de puestos de trabajo», señala Valls en relación a casos como Ses Fontanelles.

PGOU. La revisión del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) es otra de sus prioridades, aunque recuerda que está pendiente la adaptación al Plan Territorial de Mallorca (PTM). «Acelerar el proceso podría ser contraproducente el hecho de que determinásemos unos parámetros que luego se vieran modificados por los planes de rango superior», apunta en alusión al PTM y la futura Ley del Suelo.