Imagen de los manifestantes en la Plaça d'Espanya durante la tarde de ayer. Fotos: M.A. CAÑELLAS

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La mayor parte de la ciudadanía apoya al llamado movimiento de indignados o del 15-M. Al menos eso es lo que refleja el sondeo realizado por este diario entre ciudadanos que pasaban ayer por la Plaça d'Espanya y que, inevitablemente, se paraban unos segundos o minutos para observar a los concentrados o, incluso, interesarse por lo que se reclama exactamente o por las actividades que allí de desarrollan. Los turistas, por su parte, fotografiaban a los jóvenes acampados- y preguntaban a qué se debía tanta pancarta.

Pero, evidentemente, no todos los ciudadanos respaldan de forma absoluta a los concentrados en Palma y en casi cincuenta ciudades españolas más. Un ejemplo es un joven que aunque no quiso decir su nombre ni se dejó fotografiar sí afirmó que aunque la idea le parece bien, no está de acuerdo con el modo y el momento elegido para la protesta, «hacerlo en plena campaña da pie a que se pueda interpretar mal, pues qué duda cabe de que perjudica a unos partidos políticos y a otros no».

Pero salvo este caso, todas las demás personas preguntadas contestaron sin dudar que apoyaban -moralmente, eso sí- la protesta que reclama «poder decidir y tener una democracia realmente participativa» y «alzar la voz para dignificar la rabia, la indignación y para luchar cotidianamente contra la miseria afectiva y económica».

Las muestras de apoyo a este movimiento se reflejan también la gran cantidad de firmas recogidas por los concentrados entre los ciudadanos que se acercan a sus mesas.