Los 'indignados' invitaron ayer a la ciudadanía a unirse a su movimiento. | P. A. Ramis

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Los llamados 'perro-flautas', sí, pero también 'pijos' con camisa de marca, jubilados, matrimonios con niños, parados, adolescentes que aseguraban que hasta esta semana no se habían preguntado «qué significa la palabra democracia». Así hasta 2.000 personas al grito de «el pueblo declara ilegal la Junta Electoral» o «no nos representan», abarrotaban ayer (a las 22 horas) la Plaça d'Espanya desoyendo la prohibición de la Junta Provincial de Baleares de que se produzca cualquier manifestación o concentración el sábado o el domingo.

Reflexión colectiva

Aunque la asamblea debía haber comenzado a las 21 horas, un concierto improvisado de los Wonderbrass y del Loco Circo , hizo que la reunión de los participantes en el Movimiento 15-M se retrasara casi una hora. En esta asamblea se acordó no marcharse a partir de las doce de la noche -inicio de la jornada de reflexión-. Además, se convocó para hoy el día de la reflexión colectiva y anunciaron que contaban con un grupo de abogados para dar respuesta a lo que pase a partir de la medianoche. «Aquí no se pide el voto para nadie, ni se pide que no se vote, así que la resolución de la Junta Electoral no nos afecta. No se pide la abstencion ni que no se vote a ningun partido en concreto», explicaba uno de los portavoces de los 'indignados'.

Así, el colectivo ha basado esta decisión en que en las generales de 2008 hubo una concentracion en Palma por el Día de la Mujer durante la jornada de reflexion, se multo a los manifestantes, pero luego el Constitucional la autorizó, y eso crea, según los portavoces, jurisprudencia. «Mañana (por hoy) tenemos derecho a quedarnos aquí», aseguraron. Además, señalaron que, si a lo largo de la noche la policía procedía a desalojarles, ofrecer una resistencia pacífica y si es necesario volver a ocupar la plaza. Y ahí piensan quedarse hoy, mañana «y más allá del día electoral, hasta cuando haga falta», aseguró Manu, uno de los portavoces.

Plaza de Islandia

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Aunque durante el día de ayer la presencia de manifestantes en la plaza -rebautizada por los manifestantes como Plaza de Islandia, país en el que se llegó a detener a diversos banqueros tras entrar el país en bancarrota, y colocaron la bandera de este país en la estatua del Rei en Jaume- fluctuaba entre cifras moderadas, a medida que se acercaba la noche iban llegando más y más personas. A lo largo de la tarde la amenaza de un posible desalojo policial a partir de la media noche iban calentando algunos ánimos, pero en general el ambiente era festivo, con música en directo y la puesta en marcha de una radio propia -'77'- para dar voz a los indignados.

Al filo de las doce de la noche, momento en que, según la decisión de la Junta Electoral Central, debían cesar las concentraciones que se realizan en cerca de cincuenta ciudades españolas, la concurrencia era mayor y la animación iba en aumento. En la asamblea celebrada por la noche se acordó no convocar para hoy o mañana ninguna manifestación u otro acto reivindicativo, solo un acto lúdico con música en directo de 16 a 20 horas.

Lo cierto es que el delegado del Gobierno, Ramón Socías, se había remitido durante el día a las declaraciones del ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, y no aclaró si la Policía Nacional desalojaría a partir de la medianoche la Plaça d´Espanya. El ministro de había limitado a señalar que las fuerzas de seguridad harían que se cumpla la ley con tres principios: «oportunidad, congruencia y proporcionalidad» en las distintas concentraciones.

Por su parte, la portavoz del Govern, Joana Barceló, se mostró partidaria de escuchar a los manifestantes que se están concentrando estos días en las principales plazas del país en contra del actual sistema democrático, al aseverar que no debe «coartarse la libertad de expresión» de los ciudadanos.

«Hay que garantizar sus derechos y por ello sus críticas contra el sistema deben ser expresadas y escuchadas», dijo Barceló y mostró su «total respeto» a unas manifestaciones «pacíficas».

La también consellera de Treball i Turisme se pronunció en la misma línea que ya lo hizo el jueves el presidente del Ejecutivo autonómico, Francesc Antich, quien no se mostró partidario de que la Junta Electoral Central prohibiese las manifestaciones previstas para hoy y consideró que los partidos políticos deberían escuchar estos movimientos de protesta.