El embajador para Asia, Juan Manuel López Nadal, posa ante el templo tailandés que da la bienvenida a su domicilio en Son Servera. | S. Amengual

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«Occidente no podría vivir sin la economía asiática», asegura el embajador especial para Asia, Juan Manuel López Nadal, desde su refugio en Son Servera. Este diplomático mallorquín confiesa un «afecto especial» por Tailandia, país en el que estuvo más de siete años como embajador de España, y considera que los valores culturales y sociales de la zona les ha permitido superar la crisis «ya que también frena los estallidos sociales».

-¿Se está desplazando el eje de la economía mundial hacia Asia?
-Occidente no podría vivir sin la economía asiática. Si Oriente Medio es crítico por la seguridad y Àfrica por los progresos migratorios que genera, en estos momentos, Asia es el origen de culturas milenarias. La globalización ha hecho que la vertiente del Pacífico (India, China, Australia y países del sudeste asiático) sea una alternativa económica a la vertiente euroatlántica, creo que en el futuro tendrá todavía más peso.

-¿No estamos favoreciendo una especie de esclavitud económica en estos países?
- En una economía de mercado las empresas se basan exclusivamente en el criterio del beneficio. La protección social y la obsolescencia de determinadas formas de producción ha provocado la deslocalización. Todo entra en la lógica capitalista. Las cuestiones éticas son personales.

-¿Compra en un 'todo a 100'?
-Si lo necesitase lo haría. Hay algunas empresas que exigen códigos éticos de producción.

-¿Para ser competitivos Occidente tendrá que renunciar a sus avances sociales?
-Como socialista no podemos renunciar a nuestro modelo de justicia social. Hay que humanizar el capitalismo. No olvidemos que en estos países ya empieza a haber tensiones sociales, como en China con protestas por falta de abastecimiento y consumo. En el sudeste asiático hay un movimiento de integración de Thailandia, Birmania e Indonesia para poder hacer frente al poder de China. El futuro tiene que ser multilateral.

-Los países asiáticos están superando mejor que Occidente la crisis. El FMI sitúa China como el segundo país del mundo, por delante de Japón, en crecimiento económico...
-El dinamismo chino les ha permitido resistir la crisis. China ha sido la locomotora de la zona. Estos países tienen otros valores culturales en los que priman la colectividad y la familia, esos conceptos les permiten superar mejor los períodos de recesión ya que también frenan los estallidos sociales.

-La economía nipona no arranca.
-Dio ejemplo en la zona tras la Segunda Guerra Mundial. Es una sociedad muy disciplinada que ha llegado al estancamiento, aunque sigue siendo una potencia comercial de primer orden.

-¿Corea del Norte es el problema en la zona?
-Es una resto de la Guerra Fría, un fósil que deriva de una división del país que acabó consolidando un régimen estalinista dominado por una familia. Es una monarquía comunista que ha generado una situación humanitaria y económica gravísima en el país. La reunificación no es posible, la situación es diferente a Alemania. Corea del Norte es un conflicto peligrosísimo que exige una acción coordinada de Occidente.

-En 2001 estuvo de enviado especial de la UE en Afganistán. ¿Tiene fin esta guerra?
-Estuve medio año, después del 11-S y tras la caída del régimen de los talibanes. Quedar o salir tiene ventajas e inconvenientes. Afganistán es el cruce de grandes potencias y es necesario crear un marco mínimo de estabilidad, hay un calendario hasta 2014 que esperamos que se cumpla pero los avances son dificilísimos. Soy muy prudente respecto al futuro, pero no podemos dejar que el país vuelva a ser lo que fue, basta recordar lo que significó para España el 11-M.

- Ha vivido en China, Indonesia, Túnez, Tailandia y Turquía, entre otros países. ¿Con cuál se queda?
- Tengo un afecto especial por Tailandia, estuve siete años y medio de embajador y mantengo una relación emocional muy especial con este país del que me preocupa su imagen exterior. Laos es también un país precioso. A los que no lo conozcan les recomiendo que visiten Luang Prabang. De todos estos países he aprendido mucho. Aunque de formación cristiana soy agnóstico pero reconozco que estos países tiene una filosofía vital que me ha impactado.