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Los errores se acumulan. La ubicación en los terrenos del viejo estadio Lluís Sitjar del futuro recinto ferial ya cuenta, además del Ajuntament de Palma, con el apoyo explícito del Govern a pesar de que "conviene tenerlo muy presente" se trata de una operación de 'urbanismo a la carta' tan denostado por los actuales responsables políticos en ambas instituciones y que, además, no cuenta con el apoyo de todos los partidos y genera una división entre los vecinos afectados por el proyecto. Sorprende el súbito entusiasmo institucional, de Cort y del Govern, por una decisión de la que quedan demasiados detalles por cerrar: el precio, los cambios urbanísticos que se deberán realizar, la falta de consenso político, el impacto en la trama urbana, las dificultades de acceso viario del solar... Todo ello sin haberse pronunciado la Conselleria de Comerç sobre el resultado final del concurso de solares que convocó.

Que Palma, Mallorca en definitiva, necesita un recinto ferial en condiciones es un debate ya cerrado. Cuestión distinta es si precisa de una edificación única y específica para este fin "su utilización real se limita a un determinado número de días al año" o, por el contrario, es mucho más razonable tratar de buscar fórmulas en edificios polivalentes que permitan albergar ferias, conciertos, conferencias y eventos multitudinarios.

Como un elemento más a ponderar en este tema aparece la posibilidad de ubicarlo en los terrenos del Estadio Balear, con la misma calificación urbanística que el Lluís Sitjar, pero sin duda mucho mejor situados en la trama urbana para un recinto de estas características y por una precio mucho más ventajoso para las arcas públicas; una oferta que también merece ser estudiada.